12 de julio de 2009

Los otros

"Yo y el otro: retratos en la fotografía india contemporánea" (La Virreina Centre de la Imatge, 10 de julio-27 de septiembre de 2009) (Foto: Aaoiue)
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No me refiero a la película de Amenábar. Me refiero a los otros, opuestos a "los demás" (*). En Barcelona coinciden dos exposiciones sobre el retrato: una, fotográfica, de la India contemporánea, en La Virreina (“Yo y el otro”); otra en el Museu Arqueològic de Catalunya sobre retrato romano, de 32 muestras, entre las cuales hay una de Livia, la tía de Claudio.
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Para variar, consigo recordar un pasaje del LLibre de meravelles de Ramon Llull sobre la gran variedad que tienen los rostros humanos, lo consigo, pero no consigo localizarlo. La fascinación que para mí tiene observar esa variedad de la que se maravillaba Llull no es ni mucho menos proporcional a mi capacidad para desarrollarla a través del retrato, y ni siquiera de la caricatura. Me vería capaz de intentar hacer incluso dibujos naturalistas y colorear a través de la difícil técnica de la acuarela, o como mínimo hacer una cuaderno de campo. Parece sólo cuestión de técnica (al lado del arte de retrato y el autorretrato) remedar las láminas de Leonhart Fuchs, José Celestino Mutis -el que salía en los billetes de 2000 pesetas-, Anna Maria Sibylla Merian, William Bartram, o los trabajos de los maestros chinos y persas y los de las monjas que pintan con florecillas idénticas vajillas enteras de 12 servicios con el primor y la precisión de la monja gitana de García Lorca.
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Será por eso, porque una cara es un mundo, por lo que la cirugía plástica resulta tan decepcionante. La cirugía plástica para mí es una aberración, excepto cuando se trata de poner remedio a los estragos de una enfermedad o un accidente. Ahí es un enorme bien. La cirugía estética, por el contrario, es una pena. Y es una aberración no solo porque –como dijera Adolfo Domínguez- la arruga es bella, sino porque los resultados hasta el día de hoy de la cirugía plástica tienden a mostrar unos patrones y a reproducirlos. Y no digamos nada de casos como el del desventurado Michael Jackson, recientemente fallecido, que parecía la “viva imagen” de Nefertiti, quien a su vez tampoco era muy auténtica que se diga, o de su momia.

Una de mis escenas preferidas de "Brazil" (Terry Gilliam, 1985) es la de la tía o la madre de Jonathan Price, cuando se le descomponen los efectos de la cirugía plástica en torno a la escena del atentado terrorista en un restaurante. Es una película visionaria que me gusta volver a ver, como Mon oncle”, “El guateque”, “BenhuroGertrud. Tiene todos los elementos que han prosperado con el tiempo: el ministerio de información bajo un clon de Joseph Goebbles, los errores/horrores informáticos blindados, los puestos de trabajo alienantes en lugares absolutamente hostiles y reducidos, imponentes, asfixiantes; la ciudad inhumana, postindustrial y espectral, como de pesadilla; los electricistas o fontaneros que parece que trabajan para organizaciones paragubernamentales, y también las cirugías psiquiátrica y plástica.

La tersura de la piel se consigue por lo general a costa de eliminar las huellas de la expresión, que son como el mapa o el laberinto de la vida de cada cual, la impresión de los días, las galeradas corregidas de las noches en blanco y de los buenos ratos. Cuando el cabello encanece no hace más que suavizar la dureza de los surcos de la edad, por más que habrá quien en una guerra personal contra las canas se teñirá el pelo con un tinte que cuanto más se aleje de la verdadera naturaleza más esperpéntico resultará. En la Roma áurea los bustos con los retratos de sus dueños permitían renovar el peinado e ir poniendo las pelucas pétreas de moda o según la ocasión. Siglos después, en salones como el de la Marquesa de Pompadour, las señoras marcadas por la viruela usaban estratégicamente lunares postizos. Con el objeto de tapar los cráteres producidos por el virus y también con el objeto de darles significados corteses que sólo podían ser modificados o matizados por el no menos sofisticado lenguaje de los pañuelos, los guantes y los abanicos. Toda la artillería de lunares maquillados, pelucones o ventalles debía superponerse a algún mohín de repulsión o simplemente de coquetería, de desagrado o desaprobación, a gestos en cualquier caso tan perfectamente decodificables como los de la ceremonia del té más rígida. Los estragos de la afectación y de la rigidez en la vieja Europa siempre se han visto corregidos por la tendencia opuesta, la naturalidad, que a veces es mucho más rebuscada, como observo que lo es el “despeinado” de mi sobrina, que se pasa cosa de una hora solo con el pelo y el resultado es como si se hubiera estado moñeando a muerte con un oso o con tres hidras venenosas y sendas furias infernales.

En mis paseos por mi ciudad, o por otras ciudades, contradictoriamente, lo que más me gusta es observar o mirar con disimulo a la gente y sin embargo lo que más me molesta en las fotografías es que salga la gente. En Barcelona es imposible hacer fotos sin gente durante las horas centrales del día. Es algo que no sé explicar de otra manera que de la manera en que lo intento explicar. Esa es un poco mi relación con los otros y con los demás y con los de más allá. Para disfrutar de la compañía debo estar mucho tiempo sola, de la misma manera que hay gente que seguramente tendrá que estar mucho tiempo en compañía para soportar sus soledad. A todo lo cual lo único que tengo que añadir es que, si algo bueno tiene hacerse vieja, es el ver a los amigos y a las personas que más o menos nos han acompañado en nuestra vida en perspectiva. Creo que Picasso, al referirse a su retrato de Gertrude Stein, según cuenta la escritora en su autobiografía, dijo que no se le parecía pero que se le parecería.
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Para acabar, se me ocurre el caso de alguien que cuando conocí (parece que lo estoy viendo) destacaba por su serenidad, la moderación de su lenguaje, de sus gestos, de su manera de actuar. Eso fue así hasta que al cabo de unos veinte años de haberlo tratado, mientras compartíamos la mesa, salió inevitablemente un tema que le enervó hasta tal punto que me descubrió una faceta para mí insólita de alguien que hasta entonces nunca había dicho una palabra altisonante ni áspera ni nada. Hasta se sonrojó por la ira. Claro que yo prefiero mil veces la ira que hace enrojecer que la ira que hace empalidecer. Así que es bien cierto que nunca acabamos de conocer a nadie enteramente, y que la naturaleza humana tiene el mayor interés si no somos exigentes y estamos dispuestos a soportarnos los unos a los otros.
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(*) Tengo entendido que la gramática el gallego hace la distinción entre nós ("nosotros") y nosoutros (que correspondería a una parte de los que forman el grupo más amplio llamado nós). Esta forma no la he visto en funcionamiento, pero la señalo.

7 de julio de 2009

500 rafaeles o las ideas objeto

Detalle de la Madonna de San Sixto (1513-1514) de Rafael. Óleo sobre tela, 265 × 196 cm. Gemäldegalerie, Dresde
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"Un bar valenciano está animando a sus clientes a insultar a su personal y ofrece bebidas gratis por improperios originales o divertidos. [...] El propietario del establecimiento, Bernard Mariusz, de origen polaco, ha dicho que pensaba que la gente necesitaba un lugar donde desahogar su frustración en un tiempo de crisis económica, utilizando la rica variedad de insultos que hay en el idioma español." (Cadena Ser)
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Ay la Madona Sixtina y sus famosos putti ensoñando en el borde inferior del cuadro. Y que está en la Alemania, en Dresde. Melina Mercouri, de ojos grises, no pudo cuando fue ministra de Grecia con la pérfida Albión. Y en Inglaterra –que apenas ha dado un Turner y buenos, eso sí (como diría la Igartiguru) acuarelistas- se muestra lo mejor de Atenas, gran parte de Egipto y quién sabe si no hay en la British Library alguna joya bibliográfica de nuestros conventos desamortizados o hasta de lo que no pillaron los franceses.

A todo esto yo no sé, entre otras cosas, cuantos rafaeles (raffaelli) hay en el mundo. Rafael murió el día de su trigésimo séptimo cumpleaños, joven, al parecer de una enfermedad de transmisión sexual seguramente francesa y a la que los franceses se referían como al "mal español". Por lo tanto, su obra se vio truncada cuando hubiera podido esperarse su plenitud y la madurez. Tampoco no sé qué precio alcanzarían sus obras de subastarse. ¿Qué precio tiene la columnata de Bernini? ¿Y la biblioteca vaticana? La Iglesia es una institución antigua, y ha tenido intereses en los más variados asuntos, además del propiamente espiritual, y en diferentes lugares del mundo, por lo que su archivo deber de tener tanto valor como el de la NASA o el del CNI o más que el que tienen las capillas Sixtina y Paulina juntas, la Basílica de San Pedro y sus antigüedades.

El patrimonio artístico del Vaticano estará-estará formado tanto por las obras que ha auspiciado como por los legados. Precisamente, fue en el verano de 1980, si mal no recuerdo, cuando pasé unos días en la Biblioteca del Monasterio de Montserrat con el objeto de consultar todos los manuscritos, los incunables y los impresos que hay de Aristóteles. Para ver qué había quedado. En aquella época servidora se apuntaba a un bombardeo, ahora no me embarcaría ni el primer año de parvulitos. Para acceder a la sala de investigadores de la Biblioteca, se accedía por una escalera –que me gusta pensar que era de caoba- por la que por la mañana también ascendía un olor de croissants o brioches recién hechos. No consigo recordar si fue el bibliotecario, el Padre Dalmau, o si fue el portero, quien nos comentó que Montserrat recibía muchos legados de personas que preferían a su muerte donar sus bienes a los benedictinos antes que a sus descendientes legítimos. Esta particularidad me da a pensar que probablemente el Vaticano tendrá muchas posesiones adquiridas por donativo.

Todo esto viene a cuento de uno de los reclamos que corren por el Facebook, recogido en el post previo: “CAMBIO TESOROS DEL VATICANO POR COMIDA PARA ÁFRICA” y que a mi entender es, como tantos otros, una mera insensatez que apela por una parte a aquellas zonas de la conciencia (sin determinar si de la buena o de la mala) en donde lo mismo surgen frases como “¡Vivan las cadenas!” que germinan bien otras televisivas o radiofónicas y latiguillos como aquel de Felipito Tacatún / Joe Rígoli (“Yo sigo”) o el slogan de Barak Obama (“Yes, we can”), que Telefónica / Telefonica ha metamorfoseado en “Yes, weekend”, para recochineo, para regodeo y refozilación y para lanzar (desengañémonos) una campaña de tarifas populares en fin de semana.

Las campañas de Facebook y en Facebook pueden movilizar gran número de simpatizantes, que se convierten así en una masa cuya adhesión es fácil y no implica más que un clic del ratón que dura poco más que un parpadeo y que sin embargo deja la sensación de haber participado a favor o en contra de algo que además está en el ambiente y que es muy actual. Hay campañas que tienen un innegable gancho, como la de las tapas gratuitas o la que hay contra el sempiterno uso de la marca Tous. Pesado de oso, oye. Plasta a más no poder.

Los enunciados son simples y barajan, como los poemas objeto de Joan Brossa, como mucho un par de ideas objeto. Más de dos ideas o conceptos, ya nos saldríamos de la frase. La de “CAMBIO TESOROS DEL VATICANO POR COMIDA PARA ÁFRICA” cumple con esa condición, al contrastar dos ideas y ponerlas en abierta oposición. El planteamiento es limpio como un tajo. Me recordó a una frase que leí en un grafitti hace muchísimos años, en que escribieron poco más o menos: “Con el dinero de armamento resucitar a Camarón”. De hecho, tan quimérica es la idea de alimentar a los que pasan hambre en África con las riquezas del Vaticano, como la idea de devolver a Camarón de la Isla / José Monge Cruz a este mundo a costa del presupuesto de Defensa. Y esto es porque algunas personas partimos de la base de que no todo se arregla con dinero. El dinero no se puede comer ni beber. Para mi gusto, la frase dedicaba a Camarón encierra más c a r i ñ o que la de los tesoros del Vaticano. Será que me estoy haciendo vieja que por un lado dudo, por otro lado me agobio y además estoy cada vez más dispuesta a no abundar en los exabruptos.

Si no soy capaz de entender lo que verdaderamente supusieron con todas sus consecuencias positivas y negativas las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz en España y las de otros países europeos, ¿cómo voy a poder imaginar lo que pasaría si se vendiera la columnata de Bernini? Porque, claro, tendrían que venderla. ¿A quién? Otra cosa es que la trasplantaran, ¿qué sé yo?, a Burkina Faso. ¿No está el claustro del monasterio de Cuixà en Nueva York, en The Cloisters Museum? Pues, nada, se llevan los 500 rafaeles o lo que haya a Uagadugú, en uno de los 5 paises más pobres del planeta, juno con Haití, y tan ricamente. Tal vez, se dirá, lo más práctico sería dejarlos donde están (los cuadros) y dedicar una buena parte de los ingresos que acarreen a contrarrestar el hambre de los que tengan hambre de solemnidad. Porque no olvidemos que en el mundo hay dos tipos de hambre: el de los que no tienen que comer y de los que son insaciables. A lo mejor resulta que eso ya lo está haciendo el estado del Vaticano, dedicar una parte de su patrimonio a la caridad o a la solidaridad, como se prefiera.

A poco que unos y otros nos introducimos en la Historia y vemos de cerca, al detalle, que las posesiones que fueron desamortizadas a los regulares (conventos) variaban mucho de una orden a otra, vemos lo difícil que es admitir que el tema sea algo que se pueda simplificar de un plumazo o un campañazo. No tenían siquiera la misma extracción social los dominicos o los agustinos que los carmelitas descalzos y las carmelitas descalzas. Que conste que aquí la distinción de género no es una concesión al lenguaje no sexista, sino que señala precisamente la marca de género en relación con la posesión de bienes. Había conventos de franciscanos paupérrimos. Lo mismo que admitimos que con un par de ideas opuestas desgastadas hasta la náusea la campaña se queda floja, también decimos que cada una de las dos ideas (los tesoros del Vaticano y el hambre de África) son extraordinariamente complejas y que atacarlas de una única forma es de una ingenuidad solo comparable a la del aprendiz de brujo o a la de un delegado de curso bravucón y crecido. Es proverbial decir que la desamortización no sólo no acabó con los latifundios sino que agudizó la latifundización de lo que ya estaba latifundizado sin desminifundizar lo que estaba minifundizado.

Hace unos cuantos años, cuando me di cuenta de que tenía mucho más dinero del que necesitaba, consulté a una colega y sin embargo amiga muy vivida (que lo mismo te conoce los entresijos del tráfico de artículos de lujo a Cuba, que el funcionamiento de las misiones, que el de la diplomacia, que lo que le pongas). Assumpció se llama. Le pregunté a qué entidad podía confiar mi excedente o -mejor dicho- el excedente que yo estaba dispuesta a dar en caridad o (si se prefiere) solidaridariamente. Mi amiga me aconsejó que lo diera a Caritas Diocesiana y no he dejado de hacerlo. Unas veces más, otras menos. Aparte de que considero que las cuentas están muy claras, lo que me gusta de Caritas es que se va adaptando a los tiempos y va desplazando la ayuda allí donde detectan que hace falta (emigrantes que no entienden nuestras lenguas, niños por escolarizar, comedores, atención a enfermos o ancianos que están más solos que la una, terremotos, impago de alquileres, huracanes, familias desestructuradas, embarazos de adolescentes, monzones, etcétera). Que yo sepa no hacen una labor pastoral, por lo que los refractarios o discapacitados espirituales inveterados y los ateos más agrios y los escépticos pueden encontrar su acción como algo bastante exento de cargas doctrinales y por lo tanto nada reprobable.

Como se sabe, podría seguir aquí indefinidamente hasta llegar a los cerros de Úbeda o al quinto pino o a pasar por Valladolid como el Pisuerga, pero siempre abundando en los puntos propuestos, pero el calor es apabullante, y mi alma (“pobre barquilla mía”) está en otras cosas.

29 de junio de 2009

Bip-bip


El sábado por la mañana estuve en la Llibreria Pròleg, una librería especializada en autoras, que está a punto de trasladarse después de un cierto acoso (o no) inmobiliario desde la calle Dagueria (cerca del Ayuntamiento) a la Alta de Sant Pere, cerca del Palau de la Música y del Centre de cultura de dones Francesca Bonnemaison y el futuro Ca la dona. Así que, una vez más, no hay mal que por bien no venga y algo que pintaba bastos parece determinarse hacia algo mejor. Y es que la proximidad del Centre Francesca Bonnemaison y Ca la dona con la Llibreria Pròleg no puede ser más que favorable, si es que se preserva el principio feminista de la no exclusión y de la sinergia de esfuerzos en vez de la competitividad salvaje, etcétera. De hecho, esta concentración del centro, la asociación y la librería reproduce la de otras coyunturas como el amontonamiento de zapaterías en la calle Pelai, la de discos en la calle Tallers, la de bares en la calle Verdi y la de tiendas de informática take and go de la Ronda de Sant Antoni. Este modelo “comercial” tiene una gran vitalidad y en vez de producir la desertización de los modelos como los que imponen El Corte Inglés y otras fórmulas macrocéntricas, produce un multicentrismo muy atractivo e impone la contención de los precios y de los monopolios.

Para conseguir uno de los libros que hoy buscaba no me quedaba más tutía que adquirirlo:
a) por internet (y la Casa del Libro tarda cosa de un mes cuando Amazon puede tardar 2 días y esa es la verdad mal que me pese),
b) en Pròleg; o bien,
c) en Còmplices, una tienda y una librería especializada en homosexualidad y transexualidad también próxima al Ayuntamiento (en la calle Cervantes, tocando a Avinyó).

Hay ciertos libros imposibles de encontrar en el stock logístico de una librería general. El que yo buscaba se trata de un libro colectivo que me ha invitado a leer una de sus autoras, Liliana Costa Staksrud, y cuyo título, Que sus faldas son ciclones, procede de un verso de Marina Tsvietaieva (*):

¿Qué ven ellos? Un abrigo
Sobre una grácil figura.
¿Pero nadie se da cuenta
Que sus faldas son ciclones

El subtítulo es: Representación literaria contemporánea del lesbianismo en lengua inglesa. La contribución de Liliana es el capítulo 5 de “Hitos de la narrativa lesbiana desde los años sesenta: Sarah, Sarah y Rita Mae” (es decir, Sarah Schulman, Sarah Waters y Rita Mae Brown).

Servidora las autoras que tiene más estudiadas de la lesbiandad (que es como yo me refiero al grupo desigual de las mujeres que amaron o aman a otras mujeres) (**) son aparte de Virginia Wolf, Maria Mercè Marçal y Marguerite Yourcenar. No he leído nada de Sarah Schulman ni de Sarah Waters, así que mi lectura del capítulo de Liliana Costa la voy a limitar a un mero subrayado comentado veraniego de aquellos puntos en que con este calor me viene de gusto detenerme. El bochorno o xafogor que hay hoy en Barcelona no invita a las peripecias metafísicas en que seguro andarán en el país de Liliana, Argentina, después de sus elecciones generales y en medio de un invierno que se recrudece. Que sepas, Liliana, que aquí en *ALFB nunca habíamos hablado de la meteorología –puesto que esto no es un ascensor, sino una especie de enciclopedia- pero debido al desfase de nuestras latitudes es tema socorrido y además obligado. Además como cuando me invitaste a leer tu capítulo me dijiste también “no revises nada”, pues eso. A no revisar nada. Voy a poner el ventilador, que me estoy cociendo.

Ah, antes de nada, y aunque no tenga mucho que ver (o tal vez sí), veo que Liliana Costa Staksrud en nuestro Facebook o facebo o fk se ha hecho admiradora de CAMBIO TESOROS DEL VATICANO POR COMIDA PARA ÁFRICA. Creo que esto es ante todo una muestra de su extrema liberalidad y generosidad, y no creo que deje de darse cuenta de que el reclamo es bastante rudimentario. Y es que después de leer con atención y admiración el capítulo 5 de Liliana, sé de su rigor, lo bien documentada que está, su poder sobre las palabras y lo bien que es capaz de moverse sobre el filo de una navaja como lo es la de la sexualidad trastornada o trastornadora. Por lo tanto, también sabrá que ni 400 Rafaeles servirían para salvar el hambre de África y que el problema es otro, además de que seguramente la Iglesia ha hecho más por África de lo que han hecho otras instituciones internacionales.

Dicho esto voy a lo prometido, a mostrar los parágrafos de LCS que subrayo:
· Dice Sarah Miriam Schulman (en una entrevista reproducida en Hartza, la revista electrónica queer de Javier Sáez), “La escritura es la forma en que expreso mis sentimientos. Es una vocación y un destino. No tengo elección, es algo que tengo que hacer”; “¡Hicimos una manifestación en Washington donde participaron 40.000 lesbianas!”.
· “El famoso musical Rent se representó en España el año pasado. Rent es un plagio de tu novela Gente en apuros. ¿Cuál es la situación actual ante este plagio, recibiste alguna compensación?” (Javier Saez a Sarah Schulman)
· Dice Sarah Schulman: “Hemos experimentado una “gentrificación” de la mente”; “A los hetero les gusta leer libros en los que se hagan alguna de estas tres cosas: salir del armario (esto les resulta muy interesante), morir de SIDA y ser el mejor amigo de un hetero muy famoso e importante”.
· Sobre Rita Mae Brown: “De su padre aprende la determinación del trabajo y su filosofía de vida: no pidas mucho a la gente, pero pide mucho de ti misma”. “En 1973 después de haber ofrecido el original a varias editoriales que lo rechazaron por considerar su contenido no apto para el mercado masivo, publica su novela Rubyfruit Jungle (Frutos de rubí) en una pequeña editorial de mujeres llamada Daughters Press. A pesar del silencio de la prensa especializada, la novela fue recomendada boca a boca e inició una carrera imparable hasta ser un éxito de ventas y convertirse en un libro de culto, que hoy forma parte de los programas oficiales de literatura norteamericana.
· De Rubyfruit Jungle: “Quiero seguir mi camino. Creo que eso es lo único que siempre he querido: seguir mi camino y encontrar, quizá, de vez en cuando, un amor. Amor sí, pero no un amor eterno con cadena alrededor de la vagina y un cortocircuito en el cerebro. Para eso, mejor estar sola”.
· De Rita Will, el libro de memorias de Rita Mae Brown: “Rubyfruit Jungle me trajo notoriedad, una tonelada de cartas de odio, numerosas amenazas a mi vida, incluyendo dos amenazas de bomba, la indignación del ala conservadora del movimiento feminista y desprecio radical de las dykes. Las heterosexuales estaban locas porque yo era homosexual. Las dykes estaban locas porque no era suficiente gay”; “Algunas lesbianas se consideran feas, neuróticas y autodestructivas, yo no soy así. No paso por ser magnífica ni un bastión de la cordura, pero ciertamente no me gustan esos estereotipos gay de la lesbiana miserable, la pobre mujer que no podía llegar a ser hombre y finalmente se suicida. Yo soy divertida. Las personas divertidas son peligrosas. Ellas derriban barreras. Es difícil odiar a la gente cuando es divertida”.
· Dice Rita Mae Brown: “Si no te gusta mi libro, escribe tú el tuyo”.

Por razones de espacio y porque estoy a puntito de contravenir los derechos como autora de LCS y hasta los de Sarah Schulman y Rita Mae Brown, paso decididamente a la parte de mi recreación y consideraciones varias. En realidad me he visto empujada a reproducir una pequeña parte de todo lo bueno que tiene el capítulo para que sus ideas tengan la máxima difusión posible, así que creo que la autora Liliana estará a mi favor ahí. Como calculo que este post lo leerán cosa de unas 10-20 personas, el esfuerzo vale la pena.

Primero señalo mi adhesión a la convicción de la Schulman de que escribir es un destino, algo a lo que no se puede escapar. De hecho, si se tiene esta idea bien clara, se tiene mucho de ganado y la gente no perdería el tiempo con vacilaciones que desgastan y machacan el alma, el cuerpo y hasta las pestañas. Dicho esto, podemos pasar al viejo tema que se expone al airear el asunto de que Rent copió o plagió substancialmente a Gente en apuros, asunto que ilustra mis propias ideas –que no interesan a casi nadie- de que la moda se apropia de los rincones más hostiles, cutres, sórdidos y siniestros de la sociedad. De ahí que las braguitas, que sólo eran usadas por las prostitutas y las limpiadoras de cristales medievales, se impusieron entre las burguesas y pasaron, como diría Liliana, de ser cosa ríspida a ser gentrificadas. De hecho –permítaseme la elipse pero tengo que echar la avena al fuego- yo me atrevo a decir que el homoerotismo y su exhibicionismo están influyendo notablemente en los usos sociales actuales. Por lo menos en España, que es lo que yo conozco. Modernamente muchas mujeres hetereosexuales maduras o no que no son "estereosexuales" se sienten atraídas por tener ni que sea una experiencia homosexual. Me parece que es un gran bien que las mujeres sientan/sintamos su/nuestra sexualidad más allá de la ausencia del órgano sexual masculino por excelencia o por antonomasia, que no nos sintamos mecánicamente complementarias al sexo opuesto. El predominio del falo en el erotismo basado en la genitalidad mecánica, en la erección y en las ideas que nos han sido transmitidas durante siglos y siglos de machismo y mamachichismo, ha llegado tan lejos que hasta en la lesbiandad más o menos organizada le salen substitutos o sucedáneos en forma de juguetitos sexuales, dildos, etc. De ahí que la Brown disguste por un igual a determinadas heterosexuales reprimidísimas y a las dykes, que podríamos traducir como “camioneros” o “machorras”.
El hecho de que la persecución contra los homosexuales, a diferencia de la que ha habido contra los judíos o contra los negros, o contra cualquier otro grupo humano, se ha dado incluso en sus propias familias, no implica que dentro de la homosexualidad e incluso de la lesbiandad se forme un ambiente receptivo hacia todas las formas de vivir el amor y sus trastornos.

El plagio y gentrificación de Gente en apuros también ilustra una de las claves del programa de las Guerrilla Girls, la de tener que ver desarrolladas las ideas propias en el trabajo de los triunfadores, clave que se ve complementada por la otra clave no menos interesante de que la situación de algunas personas les permite “no tener que vivir bajo la presión del éxito”.

No tengo conocimientos suficientes ni paciencia ni precisión ni vigor mental como para acometer ni siquiera la lectura de uno de aquellos artículos con los que la revista “Jano” nos ilustró a finales de los 80 para aproximarnos prolijamente la variedad de conductas y aspiraciones homosexuales, la cual no debe de ser por otra parte inferior a la de los heterosexuales. La verdad es que cuanto más información tenemos más fácil es presentir no sólo que lo que había entre Epi y Blas en “Sesamo Street” es indiferente si tenía sexo o no, de la misma manera que podemos especular si queremos sobre los niveles de la oxitocina que circulaban entre Coyote y Correcaminos. Yo es que prometo que el único personaje que me parece ya poco previsible de la TV es Milhouse Van Houten.

La frase pero-que-más me ha gustado de la muerte de todas las que recoge Liliana es la frase última de Rita Mae Brown (“Si no te gusta mi libro, escribe tú el tuyo”). Vamos, eso encierra toda una Poética que ni Horacio ni nada.

(*) García Rayego R, Sánchez Gómez MS, eds. Que sus faldas son ciclones: representación literaria contemporánea del lesbianismo en lengua inglesa. Barcelona; Madrid: Editorial Egales, 2008.
(**) No estoy demasiado segura de que “lesbiandad” sea más correcto que “lesbianidad”, pero por asimilación con “cristiandad” omito la –i-.

24 de junio de 2009

El espíritu de la época

The bücherwurm (Carl Spitzweg, 1850)
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If you cannot engender
A genius like Mozart,
neither can you

plague the earth
with briliant silies like Hegel
or clever nasties like Hobbes.

W.H. Auden, “Address to the beasts”, Thank you, fog*
*

Como decía, he puesto unos cuantos cuadros de Carl Spitzweg en mi Picasa . Por extraño que parezca, estos días, desde que escribí el post sobre Spitzweg, truncado por el asesinato de Eduardo Puelles en Arigorriaga, mi Feedjit detectó al menos una visita en *A la flor del berro que buscaba al pintor bávaro. Pero también tengo últimamente muchas visitas que introducen el planteamiento “cuñadas provocativas” en el buscador y –lo que es más curioso- les aparece entre los resultados este blog, cosa que les debe resultar decepcionante. Que yo recuerde, sobre cuñadas cuñadas sólo tengo el post aquel sobre la Danvers, en donde como mucho tratamos de refilón el tema de las cuñadas especulativas, pero nunca hemos tratado el tema de las cuñadas provocativas y ni siquiera soy capaz de imaginar qué son exactamente. Si mal no recuerdo, hace un año y medio alguien venía a *A la flor del berro en busca de “piscinas sexo Pontevedra”. Pero en mi opinión, el día que toqué techo, en buena blógica, fue cuando busqué yo misma “bollitos hojaldrados Reglero” y fui a dar a un comentario mío en la bitácora de Rostam y a otro en la de Hermitaño. Tal día se cerró el círculo, o habría que decir “mi” círculo.
Habría que detenerse en la perplejidad de que el Google privilegie o “posicione” tan bien a los blogs, pero eso es harina de otro costal y hasta camisa de once varas. Ya cargué en un post previo, Profetas de internet, contra Andrew Keen, el cual en su presentación de The cult of the amateur cargaba a su vez contra la Web 2.0. y decía cosas como “¿cómo sabemos que la crítica de un libro que leemos en Amazon no ha sido colgada por su autor?" ("La Vanguardia", 15 de agosto de 2007), como si el sistema de edición que preconiza estuviera libre de culpas, pasteleos y/o tramas negras.

Pues, eso, yendo a lo nuestro, que los cuadritos de Carl Spitzweg me dicen mucho. Spitzweg nació en un pueblo de Bavaria, Unterpfaffenhofen, que a lo mejor quiere decir algo así como Villanueva de Arriba. Era farmacéutico de formación. Después de estudiar a los maestros flamencos se puso a pintar para revistas satíricas. Dicho de otra manera, sus óleos son una fusión del romanticismo y Brueghel el Viejo. Se suele decir que pertenece al estilo Biedermeier, que yo pensaba que era sólo aplicable a un determinado estilo mobiliario, es decir de muebles, el que simplificaba el Estilo Imperio. Pero no, de hecho el estilo Biedermeier es aplicable incluso a algún lied de Schubert, que los compuso pensando en su ejecución por parte de personas sin excesiva educación musical y por lo tanto para un público burgués o pequeño-burgués. El artículo de la Wikipedia es muy bueno:
“El Biedermeier es expresión del retiro de amplios círculos de la burguesía políticamente decepcionada y excluida de la colaboración responsable en el Estado a la cotidianidad privada de la familia. Es un retiro resignado a la inactividad política, compensado por una nueva cultura familiar sensibilista, por un apartarse hacia actividades económicas reforzadas, y el recurso a ordenaciones tradicionales de valores. La conciencia de la contradicción entre la situación real y la exigencia ilustrada de emancipación política del burgués sigue viva. El Weltschmerz (dolor universal) que se escondía entre las proclamaciones literarias de silenciosa modestia y tranquila felicidad era prácticamente una moda de época, tanto más había de superar la literatura la fragmentación experimentada; el amor por las cosas pequeñas, por el detalle, tenía que consolar de la impedida participación en la responsabilidad pública.”

Por lo tanto la aportación del Biedermeier a la cultura (la cultura en el sentido de supervivencia (o pervivencia) y diálogo) pues es de aquellas cosas que hay que señalar, y sin las que sería difícil explicarse otras. Los exégetas y los gurús de la cultura nunca nos podrán demostrar qué fue primero, si la Annie Leibovitz haciéndose un autorretrato desnuda y embarazada (menos famoso que el que hizo la propia fotógrafa de Demi Moore para “Vanity Fair”), o la moda de un cierto exhibicionismo o orgullo gestante, que parece que ya va en retroceso o que por lo menos ha perdido la fuerza de la novedad. Yo diría que la ostentación del abdomen ha sido la moda más llamativa en la historia del embarazo después de la Venus de Willendorf y de la tiranía del guardainfante y el tontillo, que ya es. Creo que va un poco todo a la vez, que los artistas simplemente van por delante o, si se quiere, que saben captar lo que está en el ambiente como antenas humanas, como módems o médiums de lo que está pasando a niveles latentes. Por eso a veces hay que hablar más de coincidencias que de influencias. Un ejemplo para mí paradigmático son las coincidencias de la novela de G. Tomasi di Lampedusa, El gatopardo, y Bearn, de Llorenç de Villalonga:
“Se han señalado las semejanzas de Bearn o la sala de las muñecas con El gatopardo, del siciliano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, dos años posterior (se publicó en 1958, después de la muerte de su autor), ya que ambas novelas se centran en el declive de la aristocracia rural del Antiguo Régimen Villalonga conoció y estimó la novela de Lampedusa, que tradujo al catalán en 1962. (Wikipedia)

Resulta difícil pensar que Tomasi di Lampedusa “improvisara” Il gatopardo a partir de Bearn. De la misma manera, el Biedermeier es algo que debía de estar en el ambiente, y que se dieron las circunstancias propicias para que se fraguara. A mí me resultan en cierta forma conmovedores los desvelos de algunas personas aficionadas a la antropología y a la simbología por ver en todo una copia. Hay un vídeo muy visto en internet, Zeitgeist, del The Zeitgeist Movement, que es en parte una ilustración de lo que es la empanada mental de los que ven en el cristianismo un plagio exacto de otras creencias más antiguas y en parte una demostración de que los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington no son lo que nos han querido hacer creer. No hace falta que diga que el hecho de tratar de ambos temas, sin establecer –que yo sepa- ninguna conexión entre ellos, en el sentido clásico de la argumentación, ya es significativo de la actitud del Movimiento Zeitgeist, cuya presentación sinóptica hipnótica soy incapaz de digerir por un problema personal mío fóbico que tengo con lo que se presenta a sí mismo como “científico”. Soy objetora de ciencia, por otra parte. Mi aversión a toda aproximación que tenga esas pretensiones es insuperable y espero contar con la comprensión de cualquier persona que simplemente ame la verdad y la belleza sin más. Y si no cuento con esa comprensión tampoco pasa nada. Yo sigo con Spitzweg, con la pintura de mi baranda y con lo mío y mi idea de la cultura como suma o multiplicación y no como resta o división ni mucho menos como conclusión.

A ver, ostras: el hecho de que Juan el Bautista naciera en el solsticio de verano y su primo (Jesús de Nazaret) naciera en el solsticio de invierno, no tiene por qué ser un cuento o un plagio o el refrito o reciclado de un viejo mito. Es más, si este mundo durara unos cuantos siglos más igual la historia se podría volver a reproducir tranquilamente. Pero como este mundo es imposible que aguante mucho más y en tal caso no estaríamos ninguno de los aquí presentes ahora para comprobarlo, tampoco es cuestión de abundar en este argumento. Eso sí, el vídeo –si superamos con bien la traducción de la frase “Concejo de Nicea” a cambio de “Concilio de Nicea”, el que tuvo lugar el año 325 de nuestra era- resulta bastante interesante cuando entramos en la parte II (“Todo el mundo es un escenario”), que se inicia con los atentados de las Torres Gemelas el año 2001. Unos segundos antes, en el minuto 40:31, cuando oímos en inglés y leemos en el subtítulo “Es erróneo, blasfemo y pecaminoso que usted sugiera, insinúe o ayude a otra gente a llegar a la conclusión de que el gobierno de los Estados Unidos haya matado a 3.000 de sus propios ciudadanos”. La presentación es tan abrupta, tan rápida, y aparece tan cerca de la idea de que la religión es una forma de comer el coco a la gente, que una no puede menos que pensar en lo perversas que son las técnicas de la publicidad, que son las que subyacen en el documento. Y la verdad, si las técnicas de la publicidad estadounidenses nos van a “salvar” de la esclavitud de las viejas técnicas de la espiritualidad, casi que muchos vamos a preferir quedarnos con lo malo conocido con Inquisición incluida antes que con lo bueno por conocer si es que va a estar en manos de gente que no distingue el ratón Mickie de Napoleón. Es decir, estoy dispuesta a admitir que el atentado de las Torres Gemelas y el del Pentágono no son lo que parece o lo que se nos dijo, pero lo que no estoy dispuesta a admitir es que se hubiera pretendido hacer un mito a semejanza del que se creó con Jesús con el objetivo insidioso de controlar a la gente. Todo lo más estaría dispuesta a admitir que Jesús de Nazaret ha sido utilizado con ese objeto, pero no “creado” con ese objeto. En fin, no me puedo creer estar tratando este tema porque todo lo que huele a “Muy interesante” o “Reader Digest” me pone del revés.

El invierno de 2001 recibí un “forward” de esos que le llegan a una por correo electrónico en el que se me invitaba a algo así como a escribir la fecha del 11 de septiembre del mismo año y cambiarlo a la fuente Webdings o Windings, cosa que permitía ver una transfiguración espantosamente gráfica de la destrucción del World Trade Center. Cuento con la paciencia, con la comprensión y con la inteligencia de algún lector para trasmitirle mi repugnancia por estos juegos, porque es que yo me veo incapaz de explicarme más y no quiero estar por esas tonterías y esos jueguitos.

Cuando yo estudiaba para bibliotecaria, y ya no digamos durante mis prácticas en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona y en la Biblioteca de Catalunya, se despertó en mí un temor del que nunca he hablado antes. Temía que cuando yo pudiera trabajar finalmente en una biblioteca tuviese en mi sala a uno de aquellos personajes que yo había conocido en las bibliotecas de mi adolescencia. Cada vez que durante mis estudios yo veía a un anciano con sus fichas y fichas en letra abigarrada, manejando libros que nadie pedía nunca ni por error, inclinado como si estuviera en "Les assis", el poema genial de Rimbaud,” me sobrecogía el terror. Esas fichas les iban a sobrevivir poco y no tenían interés para nadie, por no decir benévolamente “para casi nadie”. Por aquel entonces era fácil ver en el metro a algún estudiante leyéndose tranquilamente El capital (de Marx, por supuesto) como si nada, con la misma frecuencia con la que no hace tanto se veía a gente leer los tochos de Harry Potter o La catedral del mar también como si nada. Los ratones de biblioteca no tenían el aspecto venerable de un calígrafo de la corte de los Tang, ni el mal cuerpo de un opositor con su juego de rotuladores fosforescentes. Tampoco es que se les viera leer con la fe ridícula con la que leen los lectores empedernidos de novelas, que son capaces de leerse cualquiera de los 36 posibles argumentos que dice Gabriel García-Márquez que en realidad existen, pero que lo hacen sin desfallecer a través de sus 3.600 variantes, aplicadamente, sin darse cuenta de que efectivamente siempre es más o menos la misma historia. El gusano de biblioteca o, por mejor decirlo, la “rata de biblioteca” de Spitzweg ahora me resulta hasta entrañable, al lado de lo que verdaderamente me trajo la realidad. Tan inagotable ella.
* “Si bien es cierto que no podéis engendrar / un genio como Mozart, / también lo es que no // infestais la tierra / con tontos genialoides como Hegel / o con listillos repugnantes como Hobbes” (W.H. Auden, “Discurso a los animales”, Gracias, niebla)

22 de junio de 2009

"Feminino e inteligente"



Fauve la petite sauvage ha tenido la bondad de concederme el Premio de Papo calcinha (Reflexões sobre os encontros e desencontros da vida sob uma ótica feminina e inteligente), un premio a los blogs femeninos e inteligentes o algo así. He pasado a recoger mi premio por aquello de la convivencia y con mucho gusto, puesto que creo en el cariño, pero está claro que debo de ser muy tonta cuando no veo la manera de avanzar con provecho en las reglas del premio, especialmente con su propagación. Respecto a la primera regla (“Hay que escribir un cuento, poesía, poema, definición o lo que quieran que incluya las palabras: vida, amor, literatura, sexo, viaje, cine”), mi aportación es una sopa de letras.


Gracias, Foviña.

20 de junio de 2009

La mente humana

La visita (Carl Spitzweg, 1849)
*
A Eduardo Antonio Puelles García, héroe o víctima
*
Ya es mala suerte que ahora que precisamente había reunido el material y las ganas para pintar la baranda va y vienen unas borrascas. Ya lijé o esmerilé y minié un buen tramo y por eso, porque hay brochazos de color naranja, la interrupción se hace más visible aquí, donde aparte de los perros incestuosos y poca cosa más, apenas sabemos nada unos vecinos de los otros. Afinando el oído se puede saber qué versión tienen por ahí cerca de Windows y todo lo más se sabe qué conexiones inalámbricas hay alrededor, pero incluso a veces es difícil saber qué se cena, porque me temo que se cocina poco. Mi horno, sin ir más lejos, una vez vio un pollo al limón pero en cuanto lo limpié, dejé en él un par de sartenes, y así hasta hoy. Bueno, alguna vez he gratinado un mazacote de macarrones gomosos de esos que quedan de un día para otro y extrañamente están más sabrosos así, trasnochados y recalentados bajo una capa de queso manchego reseco. Además de estas confidencias, la única cosa que sería digna de comentar de mi vida doméstica es otra particularidad: a veces oigo dos emisoras a la vez. Pero no porque tenga una capacidad preternatural, es también a no dudarlo por la lucha del espacio radiofónico en mi ciudad. Esto de oír dos emisoras lo puedo hacer con un solo transistor, si las emisoras están cerca (tanto si me interesan como si no), o lo hago por gusto con dos transistores simultáneos. Sin ningún problema. La mente humana es capaz de todo. Ahora estaba escuchando en internet, "Summertime", "Dream a little dream of me" y "Night and day" por Ella Fitzgerald, por separado, consecutivamente. Me parece que es una música que va muy bien para lijar, a ver si despeja, y -mientras- escucho con menor atención las noticias en Onda Cero. Luego de vez en cuando pienso en lo que escribo con los ojos entornados o mirando, como haría una gata, más allá de la pantalla, como si hubiera algo, que no lo hay. O sí. No lo sé. Qué buena, Ella Fitzgerald, que canta por cuatro, hasta con el forro del esófago, en contraste con esos cantantes que tienen que grabar un disco cuatro veces o más para que de todo salga una buena canción supermasterizada.
Claro que si pasamos de la amenaza de lluvia al sol directo de uno de los días más largos del año, tampoco será como para ponerse a pintar la baranda dichosa. Lo sensato es esperar la caída de la tarde y que sople el viento mestral, que suele recorrer la terraza a eso de las seis, y que le hace sentir a una más o menos como a la heroína de Titanic en el puente sobre las olas. Y es que decididamente mi terraza tiene más un aire de yate que no de reloj de cucú, que son las dos modalidades de terraza que tengo clichadas a rasgos generales. Sí, ya sé que hay alguna terraza en la que se pueden encontrar desde golondrinas de cerámica hasta una imagen de Luís Figo o de la Virgen del Rocío o una barbacoa en forma de hórreo, pero digo “a rasgos generales”. Por cierto, ya que tratamos sobre las barbacoas y los chorizos parrilleros del estribillo de Georgie Dann, y no escampa, ¿qué ha sido de la canción del verano? ¿Se puede dar por finiquitada, a pesar de los exitazos de King Africa y de Summercat, este último muy ligado a un spot publicitario de Estrella Damm? Hay milagros, como por ejemplo la canción llamada "Flamenco" de Los Brincos, o sea de Juan Pardo y Junior antes de enviudar e incluso antes de casarse con Rocío Durcal. Lo bien que refleja “Flamenco” su época es algo que no deja de desconcertarme. Tanto como el título. "Un rayo de sol" sí que refleja aquel optimismo que había, pero no la “garra”. La Lambada es más difícil de bailar que nuestra Macarena y que Hips don't lie, por lo menos en la vieja Europa, donde aún no ha habido el suficiente mestizaje para que las caderas no mientan y las manos se conviertan en lo que verdaderamente son, estrellas.
Entre canción y canción, brochazo y pincelada, chaparrón y chubasco, voy descargando de internet reproducciones de los óleos de Carl Spitzweg, un pintor que tampoco es que sea un genio del arte mundial, pero que a mí me gusta. No había tenido tantas ganas de ponerme a pintar desde que vi la "Frida Kahlo" de Salma Hayek (Julie Taymor, 2002) o desde que había leído la historia de Bartlebooth en La vie mode d’emploi. Quizás el cuadro más conocido de Carl Spitzweg es El poeta pobre , cuadro datado el 1835, o The bücherwurm (1850), que podríamos traducir en nuestras latitudes como “La rata de biblioteca” más que como “El gusano de biblioteca”. He puesto unos cuantos cuadros de Spitzweg en mi Picasa. Como digo, no es un genio de la pintura, creo, aunque su cuadro titulado “El cuervo” (1845) no tiene nada que (digamos) envidiarle al “Perro semihundido” de Goya, una imagen con la que el pintor español revocó una pared de la casa en la que vivió entre 1819 y 1823 (la llamada “Quinta del sordo”), y que fue posteriormente pasada a un lienzo por encargo de un banquero belga, cuando Goya ya llevaba bien muerto cosa de 50 años. Pero, claro, las pinturas bondadosamente satíricas de Spitzweg están lejísimos de las pinturas negras de Goya. O no, porque he encontrado una bruja volando sobre una escoba de 1875 que si no es clavadita a la de nuestro Goya...
Pintar lo que lo que se dice pintar hoy no he pintado nada (no ya alguna cosita inspirada por Spitzweg sino incluso la baranda de mi terraza). A lo mejor este pobre blog debía rendirse ante el óbito del cooperante exjesuita Vicenç Ferrer, que se definió a sí mismo como “el hombre más humilde del mundo”, o ante la cámara de Annie Leibovitz, que presenta en Madrid “Vida de una fotógrafa, 1990-2005”. Tampoco es para menos el atentado en Arigorriaga (Vizcaya), en el que resultó muerto por una bomba lapa Eduardo Antonio Puelles García. La web del Ayuntamiento de este pueblo no acoje la noticia, por lo menos hoy, y constan otras como que está abierto el plazo de matrícula del Euskaltegi, o las colonias de verano o la convocatoria de subvenciones del área de igualdad. Vengo de Facebook desolada porque se encuentra una mezclada entre sus “amigos” del muro a personas que no se cuestionan la violencia. Mejor dicho, hay personas en el mundo éste más allá del Facebook que justifican la violencia, el terrorismo y la extorsión de los asesinos etarras. Ni siquiera están dispuestas a distinguir entre víctimas de ETA como las de Hipercor hace más de 20 años, tal mes como este, y víctimas de ETA como Eduardo Puelles, un policía, cosa que –aunque por otras razones muy diferentes- a mí ya me parece bien. “Bien” por decir algo. Para decirlo más claro todavía: en España hay personas que entienden que haya terrorismo. Y estas personas trabajan con nosotros, pagan sus impuestos (no el revolucionario, por supuesto), van al Hipercor, usan el metro, todo normal. En España hay personas que, a pesar de que tenemos un estado de derecho que integra la existencia de partidos independentistas, ven perfectamente justificable que haya terrorismo. Las cosas están así. Sólo por eso ya hay que estar en el Facebook. *
Por todo lo dicho será que hoy en vez de acordarme de Vicenç Ferrer (hoy utilizado como otra excusa para cargar de "nuevo" contra la Iglesia y animar la exánime campaña para la ley del aborto), me he acordado de Gandhi. Me he acordado de Tagore en vez de la Leibovitz con sus autorretratos como embarazada. Me he acordado del amoroso Jana Gana Mana (en su versión larga y en su versión vocal, con las mejores voces de la India). El himno de la India (“Jana Gana Mana” quiere decir toda las mentes de la gente) es un poema que Rabidranath Tagore escribió en bengalí y es sobre todo un canto de amor, aunque cuando lo toca una banda no suena tan suave y profundo. Tagore, como Gandhi, tenía muy por encima de la independencia de la India la paz. La paz, ahimsa, es superior a cualquier otra necesidad o idea. A ahimsa ("no violencia"), en la filosofía hinduísta le pasa como a la Constitución Española, que es una ley superior a todas las otras leyes. Ahimsa pasa por delante de todo y sin ninguna vacilación. Pero es que va a resultar que algunos se piensan que van a saber más que Gandhi.
Antes de conocer el Jana Gana Pana (“Todas las mentes de la gente”) yo ya tenía en mi propia cabeza la idea de la existencia de una única cabeza. Mejor dicho, yo me imaginaba la humanidad como un cerebro, la tierra, de donde salían muchas cabecitas que se pelean entre ellas, que dan cabezazos, o me imaginaba algunos cabezones que quieren despuntar y hasta eliminar cabecillas y cabecitas locas. Así que una vez más, la madre India nos muestra la existencia real de algo que no vemos de tan grande que es: el janaganapana. No me extrañaría nada que, como pasa con otras palabras importantísimas del latín, de Jana ("cabeza") derivó janua ("puerta") y Janus. Spitzweg queda entonces para un próximo post, y este va por el policía que murió abrasado pidiendo ayuda, Eduardo Puelles.
*
Jana Gana Mana adhi-nayaka, jaya hey,
Bharata bhagya-vidhata.
Punjaba, Sindhu, Guyarata, Maratha,
Dravida, Utkala, Banga, Vindhya,
Himachala, Yamuna, Ganga,
Uchchala jaladhi taranga.
Tava shubha naamey jaagey,
Tava shubha aashis maagey,
Gahe tava jayagatha.
Jana gana manga
ladhayak jaya hey
Bharata bhagya-vidhata.
Jaya hey, jaya hey,
jaya hey, Jaya jaya jaya jaya hey!

17 de junio de 2009

La princesa aburrida

Castillo de Neuschwanstein
Taedet anima mea
No actualicé *ALFB desde hace un montón de días porque ando callada y lo único que me apetece -que ya es algo- es pintar la baranda de mi terraza, cosa que tampoco he empezado a hacer (puesto que antes tengo que pasar un papel de esmeril de dos gruesos y miniar, etcétera). Mi psique es bastante previsible, sin altibajos, pero alguna vez me entra como un aburrimiento que es mejor no tocar y me quedo como aquella princesita de las trenzas doradas que bordaba con aquiescencia pequeños miosotis o carpas, con unas tardes larguísimas y unas mañanas que no se acaban nunca. Aparte del aburrimiento he tenido alguna vez, con más frecuencia de la que quisiera ,algún episodio brevísimo de cabreo existencial que suelo manejar mucho mejor, y ya está, eso suele ser todo. Así es que cuando tenga ganas de decir algo ya diré algo, supongo, y sino tampoco pasa nada, que ya lo dijo la poeta, que lo raro era escribir.

14 de junio de 2009

"L'ou com balla"

“L'ou com balla (literalmente el huevo como baila) es una tradición cuyo origen peninsular se halla en la ciudad de Barcelona, Cataluña (España) que tiene lugar el día de Corpus.
Se celebra desde 1588 y consiste en hacer bailar un huevo en los surtidores de las fuentes situadas en claustros, patios o jardines. El cascarón entero de un huevo vacío, se coloca en el surtidor de una fuente de modo que gira sin caerse. Las fuentes se decoran con flores y frutas.
Los rincones en los que se puede ver esta tradición en Barcelona son: la catedral de Barcelona, el Pueblo Español, el Museo Frederic Marès (plaza Sant Iu), la parroquia de Santa Anna (Rivadeneyra, 3), la Casa de l'Ardiaca (Santa Llúcia, 1), el Ateneu Barcelonés (Canuda, 6), la parroquia de la Puríssima Concepció (Aragó, 299) y la Reial Acadèmia de Bones Lletres (Bisbe Caçador, 3).
Otras localidades de larga trayectoria en esta tradición son Sitges en el Palau Maricel, y Tarragona en la fuente del claustro de la Catedral.” (Wikipedia)

7 de junio de 2009

I'm missing you

I am missing you
Oh, Krishna where are you?
Though I can't see you
I hear your flute all the while
Please come wipe my tears
And make me smile

La Unión Europea

Ventura & Coromina ("La Vanguardia", 6 de junio de 2009)
*

5 de junio de 2009

Un puñado de tierra


A Poussin, o normando
pedíronlle o agasallo máis fermoso
do mundo antigo
para un museo de Roma.
Non perdeu unha hora.
Elixiu unha presa de terra.
Esa materia estraña,
esa masa de sombras
que leveda coa aurora.
Un puñado de terra,
una cotra de sangue,
unha pútrida alma
salgada
co po de mármore das estatuas.
Unha presa de terra,
un rescaldo de invernos,
o mundo antigo a soñar
na elevación da estruga,
da herba do cego,
no molde dunha man.
Manuel Rivas, "Herba do cego", A desaparición da neve.
*
A Poussin, el normando,
le pidieron el regalo más hermoso
del mundo antiguo
para un museo de Roma.
No perdió ni una hora.
Eligió un puñado de tierra.
Esa materia extraña,
esa masa de sombras
que fermenta con la aurora.
Un puñado de tierra,
una costra de sangre,
una pútrida alma
salada
con el polvo de mármol de las estatuas.
Un puñado de tierra,
un rescoldo de inviernos,
un mundo antiguo soñando
con la elevación de la ortiga,
de la hierba de ciego,
en el molde de una mano.
Manuel Rivas, "Hierba de ciego", La desaparición de la nieve
+
Post scriptum
A Poussin, el normand,
li demanaren el regal més bell
del món antic
per a un museu de Roma.
No hi va perdre ni una hora.
Trià una grapada de terra.
Aquella matèria estranya,
aquella massa d'ombres
que tova amb l'alba.
Una grapada de terra,
una crosta de sang,
una ànima pútrida
salada
amb la pols de marbre de les estàtues.
Una grapada de terra,
un caliu d'hiverns,
un món antic que somnia
l'elevació de l'ortiga,
de l'herba de cec,
dins el motllo d'una mà.
Manuel Rivas, "Herba de cec", La desaparició de la neu
{}
Poussin normandoari,
antzinako munduko
omenaldirik ederrena eskatu
zioten Erromako Museo baterako.
Ez zuen denborarik galdu.
Esku bete lur aukeratu zuen,
materia bitxi hori,
egunsentiaz legamiatzen
den itzalen masa hori.
Esku bete lur,
odol ugerra,
arima ustel
estatuen marmolaren hautsez
gazia.
Esku bete lur,
neguen sugeldoa,
asunen, itsuaren
belarraren goratzean
amesturiko antzinako mundua,
eskuaren moldean.
Manuel Rivas, "Itsuaren belarra", Elurraren urtzea

2 de junio de 2009

Post 288: La alegría de Beethoven

+
*ALFB acogió el otro día una entrada que simplemente era una reflexión sobre lo que le había pasado a Beethoven con el Himno de la alegría:
"Quiero terminar con un sarcasmo que considero de máxima importancia a la hora de valorar la otra instrumentalización de la música. ¿Saben ustedes que cada vez que se interpreta en público el Himno a la Alegría beethoveniano extraído de su Novena sinfonía, ese mismo que canta a la libertad y a la hermandad entre los hombres, y que ha sido adoptado como emblema de la Unión Europea, hay que pagarle los derechos de reproducción a los herederos de un ex nazi? El Himno a la Alegría de Beethoven fue adaptado y registrado legalmente por Herbert von Karajan, militante voluntario del partido nazi desde 1939 hasta 1945. La Unión Europea aceptó por contrato que se considerara como obra de Karajan y no de Beethoven. ¡Y luego dicen que el destino no le fue aciago al sordo de Bonn!" ("Fidelio, el hijo más querido", de Gregorio Morán en "La Vanguardia" del sábado 22 de mayo).

Curiosamente, no han pasado ni dos telediarios y ya hemos tenido ocasión de ver en Cataluña un Vídeo televisivo del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) para la campaña de las elecciones europeas del próximo 7 de junio con el himno. El vídeo está dentro del estilo publicitario que ha hecho suyo el PSOE y el PSC. No me voy a detener en la calaña de lo que pretendidamente se expone en ese montaje audiovisual ni tampoco voy a hacer ninguna reflexión de la alta concentración de tópicos manidos. No voy a señalar la chapuza regurgitante o síntesis ideológica que muestra, no, tampoco me quiero explayar en el uso del "Himno de la alegría", basado en el poema de Friedrich Schiller, que es en substancia el himno europeo, aunque los derechos de reproducción los cobrarán los herederos de Herbert Von Karajan por tratarse de una adaptación del célebre director, como ha denunciado Gregorio Morán. En lo que en todo caso me querría detener es en qué quedaría la alegría de Beethoven ante tanto despropósito.

También me acordaba de la alegría de Beethoven –uno de mis compositores más queridos por no decir el más querido- el sábado, ante la representación de “Fidelio” en el Liceu, después de 25 años fuera de Barcelona. Roger Alier le dedicó en “La Vanguardia” del pasado 20 de mayo una crítica titulada “Flojelio”, que con ese título ya lo dice todo. Se dirá que peor que “Flojelio” hubiera sido “Flagelio”, pero ahí queda eso:
“Fidelio Autores: Ludwig van Beethoven, sobre libreto de Joseph von Sonnleithner, revisado por von S. von Breuning y G. F. Treitschke Intérpretes: Karita Mattila (Leonore/ Fidelio), Clifton Forbis (Florestan), Stephen Milling (Rocco), Elena de la Merced (Marzelline); Cor de Cambra del Palau de la Música; Coro y Orquestra Simfònica del Liceu Dirección orquestal: Sebastian Weigle Producción: Metropolitan Opera House Lugar y fecha: Gran Teatre del Liceu (18/ V/ 2009)
Si la obra acabó logrando un cierto respaldo del público fue porque se presentó con dignidad escénica. […]
Pero la gran soprano finlandesa Karita Mattila, que tenía que haber sido la joya de esta corona, apareció en pobres condiciones vocales; su difícil escena que se inicia con el recitativo Abscheulicher y culmina en una complicada aria que la enfrenta con tres trompas solistas la cogió baja de intensidades y con dificultades en los agudos, y hacia el final de la ópera también andaba bastante de capa caída después de haber perdido fuerza e intensidad a lo largo del segundo acto en su dúo con Florestan. Este personaje fue defendido sólo a medias por el tenor Clifton Forbis, con patentes problemas de agudos y fallos vocales que provocaron una perceptible decepción en el público, que le tributó bastantes protestas al final de la obra. Bien, en cambio, el Rocco de Stephen Milling; fue de los pocos que dio personalidad a su personaje y además cantó con suficiencia tanto en su breve aria como en el cuarteto y en sus restantes intervenciones. Elena de la Merced no logró brillar mucho en su aria como Marzelline pero tuvo intervenciones bastante buenas en números sucesivos. También se distinguió por su voz eficaz y bonita el tenor lírico Matthias Klink como Jaquino (al que la dirección escénica le dio una reconciliación con Marzelline que el libreto no le concede), y el barítono Terje Stensvold cumplió en el papel del malvado Don Pizarro. Sólo pasable el Don Fernando de Anders Larsson. El maestro Sebastian Weigle dirigió con fuertes tensiones que no siempre dieron el resultado adecuado en la orquesta. Los coros fusionados funcionaron bastante bien, pero no llegaron a emocionar en la escena de la liberación de la cárcel, en parte por la poca gracia con que fue llevado su movimiento por la dirección escénica de Jürgen Flimm, que nos ofreció una historia sin garra (la labor redentora de Leonora quedó embarullada entre cuchillo y pistola) y que terminó la obra con una juerguecita del coro que parecía más una fiesta de fin de curso, muy bien cantada, eso sí. Pero pese a todo se impuso la autoridad de Beethoven y al final el público salió relativamente satisfecho del reencuentro con su obra”.

Me molesto o os molesto volcando prácticamente toda la crítica, para que de paso tengamos en la enciclopedia una muestra del lenguaje de la crítica operística, aunque la muestra no sea muy representativa, al lado de otros florilegios que sí podríamos incorporar del lenguaje taurino o del lenguaje gastronómico. He leído informes urológicos sobre adenomas de próstata cuyas descripciones del chorro miccional no tienen nada que envidiar a las jaculatorias de los catadores de vinos. No olvidemos, dicho sea de paso, que los antiguos físicos analizaban las muestras de sus pacientes con todos los cinco sentidos. Pero no abandonemos lo que nos ocupaba, la alegría de Beethoven, y volvamos a “Fidelio”/”Flojelio”. En mi modesta opinión, la escenografía fue excelente, el coro de los prisioneros liberados tenía menos brillo que un zapato de gamuza y la orquesta casi no se oía. ¿Por qué no se oía la orquesta, me pregunto mientras clavo mi pupila marrón en vuestras pupilas negras, verdes, azules, acastañadas? Pues para que los cantantes pudieran cantar bajito y no estropearse las cuerdas vocales ni el peinado ni nada, me figuro. Entonces mi segunda pregunta, la de verdad, sería: ¿hay derecho a lo que se está haciendo con el coro de prisioneros de “Fidelio” y el “Himno de la alegría” de Schiller/Beethoven? O, dicho de otra manera, ¿puede prevalecer o al menos sobrevivir el genio sobre la chapuza, el dinero fácil y el flojerío?

“Fidelio” –una obra que no en vano aparece tanto en la película “Gertrud” (C. T. Dreyer, 1964) como en “Eyes wide shut” (S. Kubrick, 1999)- es, para mí, una de esas óperas cuya letra no deshonra la música. No sólo no es inverosímil, sino que además no es ridícula ni disparatada o sadomasoquista o sádica, como lo son algunos libretos de Verdi, quien no podía escribir un aria para una soprano si no torturaba antes un poquito a su personaje hasta hacerla llorar. Ahora, lo que yo me he reído a costa de la Caballé haciendo de Traviata, y por lo tanto de tuberculosa, con sus 10 arrobas de arboladura haciendo como que escupía trozos de pulmón entre sollozos, no lo sabe nadie. Sin embargo, hasta la alegría en Beethoven es desgarradora y una no sabe, ante sinfonías como la Séptima, si se encuentra ante el Romanticismo en estado puro o ante algo que aún no tiene nombre. Porque no todo está en los nombres.
Quiero desde aquí rendirles homenaje a las vedettes y otras artistas de "El molino rojo", que estaba en el Paralelo y acogía un espectáculo de varietés. Las artistas además de tener unas buenas piernas tenían que ser simpáticas y ocurrentes, porque tenían unos parroquianos fijos y no hubieran soportado ver todas las noches el mismo espectáculo sin morcillas ni interpelaciones o salidas de madre. O sí. Vaya como muestra de lo que se les pide a los artistas de verdad, porque la técnica sobre las tablas ya se les supone.

31 de mayo de 2009

La letra pequeña

Las Vegas. Bodas rápidas.
{·}
Para la libertad
Apenas recuerdo tres cosas de Cien años de soledad: la profusión de Aurelianos, el diluvio de casi 5 años y la enfermedad del insomnio. Ah, y dos frases: “tu casa huele a fogón meado” y “liendre sebosa”. Durante la amnesia y el insomnio, José Arcadio Buendía “marcó los animales y las plantas: vaca, chivo, puerco, gallina, yuca, malanga, guineo. Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, se dio cuenta de que podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones, pero no se recordara su utilidad. Entonces fue más explícito. El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestos a luchar contra el olvido: Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche.”

Por muy desatinada que parezca la idea de José Arcadio, yo he visto una vez más que la realidad la superaba con creces. Evidentemente la razón por la que nuestras ciudades, nuestras carreteras, nuestros “no-lugares”, nuestros centros de trabajo y nuestras escuelas están llenas de letreros y rótulos, no es sólo por combatir la amnesia o la mala memoria de los ciudadanos. Incluso diríamos más, hay gentes que no han puesto un letrero en su vida y gentes que ponen letreros por veinte, cosa que necesariamente no va pareja a su elocuencia, a su excelencia tipográfica y ortográfica ni a su poder de persuasión o a la efectividad de los textos o signos que esgrime. Servidora trabaja en un sitio en donde en cada metro cuadrado hay un letrero. Hay letreros para el uso y reposición del jabón del excusado, así como también los hay en las cisternas, sobre las cisternas y en los botiquines de pequeñas curas. También hay letreros en las fotocopiadoras (las cuales a su vez incorporan varias instrucciones en sus botones, en sus mecanismos) y en los costales se guardan sus manuales de instrucciones completos. Hay letreros en donde se guardan los respectivos consumibles de las fotocopiadoras, en las destructoras de papel, en los microondas comunes, en el revistero del office, en la puerta del office (por dentro y por fuera), en el frigorífico del office, en cada uno de los ultracongeladores de los laboratorios, en los armarios de material peligroso, en los tablones de anuncios, en los ascensores. La máquina dispensadora de batas tiene también letreros, además de los que exhibe el armatoste de acuerdo con los signos convencionales mínimos y la rotulación convencional internacional. El carrito con la ropa de quirófano también tiene letreros recordando que no hay que separar la prenda superior y la inferior. Los recipientes de ropa usada, papel usado, material tóxico, cartuchos de tinta de impresora para reciclar, baterías, vidrio, etcétera, también ostentan los signos y símbolos estándar de nuestras instituciones sanitarias, pero además cada uno tiene además un letrero recordando que el recogedor de papel (en donde se lee claramente "Recogedor de papel") no admite plástico, que el recogedor de plásticos no admite papel y así hasta el infinito.

El letrero más ofensivo e inútil es de lejos el que recuerda lo que hay que hacer con el material higiénico en el WC. Pero el que se lleva el premio al delirio orwelliano es uno que sugiere que si alguien quiere decir algo que se lo diga al propio emisor del letrero para que lo difundan convenientemente. Así que el letrero de Macondo (“Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche”) hace reír comparado con el mundo acribillado de letreros con el que me las tengo que ver cada día y que cada vez me hace menos gracia. Especialmente aquellos que ponen en entredicho la presunción de inocencia. En mi modesta opinión, hablando generalmente, si un objeto necesita un letrero para ser utilizado es porque no es eficaz y no está bien emplazado o porque la organización que lo incorpora es precaria. Llevo más de 25 años trabajando y nunca he visto a nadie tan tonto que no fuera capaz de marcar su territorio de trabajo sin necesidad de poner letreros, simplemente usando los objetos de su entorno como marcas de posición. En otro orden de cosas yo empiezo a temerme, como si fuera una discípula –aunque poco aventajada- de Juan Poz, que todo este trajín de letreros y rótulos acabará justificando un puesto de trabajo y entonces el asunto ya estará perfectamente blindado contra todo cuestionamiento. De hecho ya se han comprado una plastificadora de hojas de papel, con lo cual -por otra parte- los letreros del equipo The Big Brother no podrán ser reciclados ni como papel ni como plástico.

Hace unos días Ana traía a este blog, a cuento de los viajeros y de los tránsitos por los aeropuertos, el recuerdo del libro titulado Los no-lugares: espacios del anonimato, del etnólogo Marc Augé. El libro está íntegro en Scribd, pero sólo vamos a detenernos en un párrafo:
“Otro ejemplo de invasión del espacio por el texto: los grandes supermercados en los cuales el cliente circula silenciosamente, consulta las etiquetas, pesa las verduras o las frutas en una máquina que le indica, con el peso, el precio, luego tiende su tarjeta de crédito a una mujer joven pero también silenciosa, o poco locuaz, que somete cada artículo al registro de una máquina decodificadora antes de verificar si la tarjeta de crédito está en condiciones. Diálogo más directo pero aun más silencioso: el que cada titular de una tarjeta de crédito mantiene con la máquina distribuidora donde la inserta y en cuya pantalla le son transmitidas instrucciones generalmente alentadoras pero que constituyen a veces verdaderos llamados al orden ("Tarjeta mal introducida", "Retire su tarjeta", "Lea atentamente las instrucciones"). Todas las interpelaciones que emanan de las rutas, de los centros comerciales o del servicio de guardia del sistema bancario que está en la esquina de nuestra calle apuntan en forma simultánea, indiferente, a cada uno de nosotros ("Gracias por su visita", "Buen viaje", "Gracias por su confianza"), no importa a quién: son las que fabrican al "hombre medio" , definido como usuario del sistema vial, comercial o bancario. Esas interpelaciones lo construyen y eventualmente lo individualizan: en algunas rutas y autopistas, la advertencia súbita de un letrero luminoso (¡110!; 110!) llama al orden al automovilista demasiado apurado; en algunos cruces de rutas parisienses, cuando se pasa un semáforo en rojo eso queda automáticamente registrado y el coche del culpable identificado por foto. Toda tarjeta de crédito lleva un código de identificación que le permite a la máquina distribuidora proveer a su titular informaciones al mismo tiempo que un recordatorio de las reglas del juego: "Usted puede retirar 600 francos". Mientras que la identidad de unos y otros constituía el "lugar antropológico", a través de las complicidades del lenguaje, las referencias del paisaje, las reglas no formuladas del saber vivir, el no lugar es el que crea la identidad compartida de los pasajeros, de la clientela o de los conductores del domingo.”

Lo que además acaba de subrayar lo perverso de los textos ocupando el espacio es el hecho de que hemos llegado a un punto en el cual el registro de la realidad prevalece sobre la realidad misma y cuando, siguiendo con mi lugar o no-lugar de trabajo, se para el sistema informático (cosa que ocurre bastante frecuentemente) no sólo no se puede seguir trabajando sino que se produce como una parálisis mental o cerebral. No sé si me explico. Es como si ya no pudiéramos ir más allá de lo que “pone” el ordenador. A los clientes o usuarios (terribles palabras donde las haya) se les dice “no funcionan los ordenadores” con el mismo fatalismo o nihilismo infranqueable con que hace 40 años se decía apáticamente que la culpa era del material, “que ha salido malo”.

La imagen que inserto en el post ilustra un recuerdo que tengo de una boda a la que asistí por videoconferencia, que se realizó en Las Vegas. Una boda rápida. El novio llevaba una camiseta blanca con la palabra “novio” en letras grandes negras. Después estaba ella con la palabra “novia” y por último un “testigo”. Las t-shirt con mensaje también pertenecen a esta entrada enciclopédica, sin duda. Pero tampoco se trata de agotar el tema o de agotar a nadie. Lo que no dejaríamos de señalar en todo caso es como hace unos años, cuando Pasqual Maragall fue alcalde de Barcelona (1982-1997), se erradicaron la mayor parte de los letreros de neón que estaban apostados sobre las sufridas azoteas de los edificios y a lo largo de las fachadas, en un desorden y cantidad intolerables para el modelo de ciudad que se pretendía imponer. Ahora se puede decir que en comparación hay más letreros, aunque no sean luminosos y aunque la letra sea mucho más pequeña.

Creo que los únicos espacios de libertad que han dejado los tecnócratas municipales son los nichos de los cementerios (Fotoblog, El más "pallá") y algún letrerillo silvestre que queda por ahí en algún colmado superviviente o en alguna puerta, diciendo aquello de “Al amo del perro como vuelva a ensuciarme la puerta me voy a cagar en todos sus muertos”, variación o inversión patria del latino “Cave canem ("cuidado con el perro") de nuestros civilizadores.


(P. S.: El Señor en su perfecta sabiduría ha hecho que Osel Hita, el niño granadino reencarnado en un lama, se declare agnóstico tras haber pasado toda su infancia y adolescencia en las garras de Tenzin Gyatso, ese demonio abyecto. No lo entiendo muy bien, porque hasta donde yo sé el budismo no tiene mucho que ver con Dios (de la misma manera que hay hinduistas agnósticos), pero en cualquier caso es para mí una buena noticia que la naturaleza se haya declarado tan rotundamente contra lo que no era otra cosa que un secuestro deleznable consentido por los padres. Está una exaltada y libérrima porque ayer fue a la representación de "Fidelio" en el Liceu).

29 de mayo de 2009

Más que un club

Fotograma de "Gladiator" (Ridley Scott, 2000)
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He oído hace unos minutos en la radio que el entrenador del Barça, Pep Guardiola, minutos antes del partido del Barça y el Manchester, anteayer en Roma, tras un breve calentamiento, introdujo a sus jugadores en una sala a oscuras, les pasó unas imágenes de la película "Gladiator" mezcladas con imágenes de los propios futbolistas y les puso música de "Turandot". Evidentemente no les iba a poner la sonata Kreutzer (Beethoven) o el Quinteto para clarinete de Mozart, que les hubiera inducido a la melancolía o a la armonía. Los sentimientos o los pensamientos que apelan a la victoria y que la victoria apela son más bien muy primitivos. Si al menos toda esa energía humana sirviera para algo...

28 de mayo de 2009

El rincón del coleccionista

Procesión de la Virgen de Guadalupe en Rianxo (La Coruña)
*

*
A RIANXEIRA
+
A virxe de Guadalupe
cando vai pola riveira,
descalciña pola area
parece unha rianxeira.
Ondiñas veñen
ondiñas veñen
ondiñas veñen e van
non te vaias rianxeira
que te vas a marear.
A virxe de Guadalupe
cando veu para Rianxo,
a barquiña que a trouxo
era de pau de laranxo.
A virxe de Guadalupe
quen a fixo moreniña,
foi un raiño de sol
que entrou pola ventaniña.
+
En riguroso directo, ¡qué fuerte!: me acabo de enterar de que la firma Christian Lacroix ha hecho suspensión de pagos. Oigj. Mi primo pequeño se casa el 5 de septiembre y me voy a tener que arreglar con cualquier cosita.

27 de mayo de 2009

Campo a traviesa





Hace unos años, cuando ir a Galicia me representaba “atravesar España”, me resultaba emocionante ver los campos en el esplendor del estío. Atravesaba el desierto de los Monegros, cuyo bosque ya dijimos que yace en el fondo del Canal de la Mancha, bajo la forma de la sumergida y vencida Armada Invencible. Ahora tiene brotes verdes. Atravesaba después los campos de trigo de Castilla, ahora muy sembrada de girasoles subvencionados, y luego atravesaba los castañares de Lugo y los campos de maíz o de centeno de Orense y La Coruña, muchos de ellos ya totalmente abandonados y criando malvas o reforestados por desgarbados eucaliptos. Pienso que es cierto lo que se dice de que donde hay eucaliptos no crece nada más. De ahí su parecido con algunas "especies" sociales. No digo que los girasoles no tengan derecho a estar en los campos o que habría que devolver los eucaliptos a Australia, pero los campos repletos de trigo movido por el viento son una imagen difícilmente superable hasta por el mismísimo océano o un cielo estrellado en toda su majestad.

Esos campos, donde en estas alturas del año ya no brotan las amapolas, porque ya lo hicieron, me sugieren además un alimento y no biocombustible. Es curiosa precisamente la relación que existe entre el pan y la cerveza: “El hombre domesticó los cereales entre el 10.000 a. C. y el 6.000 a. C. en la zona de Mesopotamia. Es entonces bastante probable que tanto el pan como la cerveza fuesen descubiertas al mismo tiempo (véase: Historia del pan). Sólo es una cuestión de proporciones: si se ponía más harina que agua y se dejaba fermentar, se obtenía pan; si se invertía la proporción poniendo más agua que harina y se dejaba fermentar, se conseguía cerveza.”

Siguiendo con los cereales, en la última edición de los World Whiskies Awards 2009 se declararon los siguientes premios:
World’s best whisky liqueur: Wild Turkey American Honey
World’s best grain whisky: Compass Box Hedonism
World’s best new release: Highland Park 40 years old
World’s best blended malt whisky: Taketsuru 21 years old
World’s best blended whisky: Hanky Bannister 40 years old
World’s best american whiskey: Thomas H.Handy rye
World’s best single malt whisky: Highland Park 21 years old

El año pasado se llevó el premio al mejor güisqui de la modalidad “single malt” (malteado en una sola fermentación) un güisqui japonés, el Yoichi de 20 años. Yo tengo pero que mucha devoción por el Lagavulin Single Malt, que la Wikipedia describe así:
“Lagavoulin Single Malt es un güisqui escocés malteado en una sola fermentación producido en Lagavulin, en la isla de Islay. Tiene un potente aroma de humo de hulla. Se caracteriza por su redondez, equilibrio y suavidad, que deja una ligera dulzura en el paladar. El Lagavulin malteado en una sola fermentación estandar es el de 16 años (43%), aunque regularmente se pone a la venta una variedad de 12 años no diluido madurado en barril de vino Pedro Ximénez, la Distiller’s Edition, que tiene dos variantes de 25 y 30 años […] El nombre de Lagavulin es una anglofonización del gaélico lag a’mhuilin, que significa “hueco (cerca) del molino” (*)

Nunca me he comprado para mí ninguna botella, pero sí lo he bebido en dosis casi homeopáticas. He regalado algunas botellas de Lagavulin y además lo he recomendado vivamente siempre que he podido, haciendo un proselitismo que de momento no me ha traído ningún problema, a no ser el de introducir a un gusto que discapacita para seguir bebiendo otros brebajes. Luego de probar Lagavulin otros güisquis parecen lavavajillas Mistol. Lagavulin es sencillamente una maravilla e invoca el nombre gaélico, “agua de vida” o el que creo que recibió de los indios norteamericanos, “agua de fuego”, a quienes tanto perjudicó y en parte deliberadamente.

Este mundo anda algo desalmado, desnortado y predispuesto a satisfacer perentoriamente sus cortos anhelos de belleza, poder y plenitud con alguna presentación de powerpoint con tigres, jirafas, deshielos y osos, o un viajecito de vez en cuando. No hace nada que acabo de ver en Internet vuelos baratísimos a Madrid (9 € ida y vuelta el día de San Juan, cuando en Barcelona es festivo) y a París –aunque fueran desde Gerona- que me hacen pensar en una trivialización de la aventura y en lo que le supone a la naturaleza un vuelo low cost para pasar solamente un día a 500 o a 3.000 kilómetros de nuestra ciudad. Tal vez para ver la exposición de Sorolla en Madrid, tal vez para tomar un café por 7 € en una terraza de Champs Elysées. No puede ser que cueste (o que valga) tanto un vuelo Gerona-Madrid-Gerona como una caffe noir en París. O sí que puede ser, pero no debería ser así. De todas maneras, esto de los precios es pura especulación. Y si no que le pregunten a los supermercados Mercadona, el principal comprador de aceite en España.

(*) “Lagavulin Single Malt is a single malt Scotch whisky produced at Lagavulin on the island of Islay. It has a powerful, peat-smoke aroma. It is described as being robustly full-bodied, well balanced, and smooth, with a slight sweetness on the palate. The standard Lagavulin single malt is 16 years old (43%), though they regularly release a 12-year-old cask strength variety, Distiller's edition, finished in Pedro Ximénez casks, as well as 25- and 30-year-old varieties […] The name of Lagavulin is an anglicization of the Gaelic lag a'mhuilin, meaning "hollow by the mill”.

26 de mayo de 2009

El clavel

Cosa de Joan Brossa
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" Peineta y pétalo de clavel" (respuesta a la cosa de Joan Brossa)
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Vida y milagros (II)




"Quiero terminar con un sarcasmo que considero de máxima importancia a la hora de valorar la otra instrumentalización de la música. ¿Saben ustedes que cada vez que se interpreta en público el Himno a la Alegría beethoveniano extraído de su Novena sinfonía, ese mismo que canta a la libertad y a la hermandad entre los hombres, y que ha sido adoptado como emblema de la Unión Europea, hay que pagarle los derechos de reproducción a los herederos de un ex nazi? El Himno a la Alegría de Beethoven fue adaptado y registrado legalmente por Herbert von Karajan, militante voluntario del partido nazi desde 1939 hasta 1945. La Unión Europea aceptó por contrato que se considerara como obra de Karajan y no de Beethoven. ¡Y luego dicen que el destino no le fue aciago al sordo de Bonn!" ("Fidelio, el hijo más querido", de Gregorio Morán en "La Vanguardia" del sábado 22 de mayo).

25 de mayo de 2009

Post 281: Vida y milagros (I)

Fotografía de Eugene Smith

Los carcinomas de tiroides se pueden clasificar por su malignidad en papilares, foliculares y anaplásicos. El folicular es más “malo” que el papilar pero es mucho más bueno que el anaplásico. Antes de sucumbir ante una de las posibles clasificaciones anatomopatológicas, podríamos decir que un tumor papilar es como John Denver o Julio Iglesias, mientras que el folicular (que es lo que yo tengo) sería un Bruce Springsteen en plan “Streets of Philadelphia” o un Mike Jagger cantando "Honky town women" y el anaplásico sería Marilyn Manson en su papel de ángel caído recauchutado con botox®. Evidentemente por “malignidad” nos referimos a una reactividad acusada o algo parecido, no a cuestiones de índole moral. Lo digo, por cierto, porque en el hospital en donde me gano el pan estuvo la semana pasada disertando el profesor James D. Watson, pionero en la labor de desciframiento el genoma humano, que fue galardonado junto a dos "científicos" más con el premio Nobel el año 1962 por desentrañar la estructura del ADN. El señor Watson también es famoso por sus declaraciones sobre la inferioridad de los negros, cosa que no es que ponga en entredicho sus descubrimientos, pero sí la supuesta "asepsia" moral de la Ciencia que se llama a sí misma "ciencia", por antonomasia o hasta por metonimia.
*
De hecho en *A la flor del berro aún no se ha tratado como aquel que dice sobre el mal, aunque sí sobre la desgracia y también sobre la estupidez, que son muy diferentes aunque a veces cuesta distinguirlas. Hemos tratado sobre los “inertos” (fusión entre ineptitud e inercia), los trolls y otros seres vivos o humanos difíciles y/o nocivos: los hostiles en general, los clasistas, los cuñados, “la jauría maldita de los triunfadores”, los desalmados, los scuppies, los complejos, los acomplejados, los acomplejadores, los subvencionados, los parásitos, las merdeufs, los tacaños y los avaros, los mentirosos, los divos, los plagiadores, los tramposos, los cínicos, la peña que es capaz de empeorar lo que parecía que no podía ser empeorado, etcétera.

No me siento ni con ganas ni con el vigor mental necesario para acometer el tema del mal, de la misma manera que tampoco tratamos temas, incluso más pequeños y de menor enjundia, como el amor, la meteorología o la muerte, que incluso cuentan con escépticos ante el más mínimo planteamiento. No tengo más remedio ante mis dificultades que recurrir a las anécdotas, a los materiales de derribo, a subtemas y a cuestiones concretas y de pocos vuelos, en las que difícilmente se lleva una sobresaltos y sinsabores o siente invadir como una intrusa el terreno minado de los profesionales.

La lista razonada de pokémon incluye a 493 monstruos de bolsillo clasificados según sus fortalezas y debilidades, sus “armas”. Es curioso, puesto que yo pensaba que era muy superior en número, pero es indudablemente muy inferior a mi umbral enciclopédico, que está en los miles de deidades del hinduismo, el cual puede ser monoteísta, politeísta e incluso ateo. Evidentemente, por mucho que en el siglo XX y ya no digamos en el XXI, estamos asistiendo a la extinción de muchas especies de animales, la fauna sigue siendo mayor que al plantel hindú e incluso el santoral católico. En la Santopedia se incluyen 2358 mártires, y luegos están los diáconos, los obispos, los viudos, los apóstoles, etc. Incluso podríamos añadir que en el santoral católico se han revisado los casos de algunos santos y de algunos mártires y hay una cierta tendencia a eliminar a aquellos que no reúnen las suficientes pruebas acerca de su santidad o cuyo proceso fue irregular o sumarísimo. Uno de los casos que fue revisado fue, me parece, el de Santa Úrsula, no tanto el de las once mil vírgenes que le acompañaban en su martirio bajo los hunos, cuya pureza no se puede demostrar ni por el carbono 14 porque sus reliquias están extendidas por toda la cristiandad.

Recientemente hay dos cuestiones –por lo que respecta al santoral católico- que me han llamado la atención: 1) que no hay santos gallegos; 2) que la imaginería, la iconografía y en general las advocaciones son muy ricas o van más allá que otras representaciones religiosas. La primera afirmación tendría que matizarla puesto que es cierto que hay un Santo Toribio procedente de Astorga, cuando Astorga pertenecía no a León sino a Galicia, y hay un San Paio o Santo Pelayo de Tuy, además del San Froilán que nació en Lugo, por el que recibió su nombre el hijo mayor de la Infanta Elena de Borbón, duquesa de Lugo. Luego están Santa Liberata y Santa Mariña, hermanas y mártires. Dice la Wikipedia de Santa Mariña:
“Su vida está mezclada entre la realidad y la leyenda. Nació en Balcagia, la actual Bayona de Pontevedra en Galicia (España), por el año 119, siendo hija de Lucio Castelio Severo, gobernador romano de Gallaecia y Lusitania, y de su esposa Calsia, quien da a luz en un solo parto a nueve niñas mientras su marido está fuera recorriendo sus dominios. Asustada Calsia por el múltiple alumbramiento y temiendo ser repudiada por infidelidad conyugal decide deshacerse de las criaturas y se las encomienda a su fiel servidora Sila, ordenándole que bajo el mayor secreto las ahogara en el río Miño.”

La historia de Calsia recuerda un poco a la octomom Nadya Suleman a que nos referíamos días atrás, pero en vez de ilustrar la reproducción asistida de pago, lo que ilustra la historia de Calsia es una cuestión álgida del derecho romano (la figura del pater familias) y la encrucijada de dos géneros: la hagiografía trufada y la novela bizantina.

Cuando le comenté a mi familia mi extrañeza de que no hubieran santos gallegos y que incluso estos pocos fueran un poco, ¿cómo lo diría yo?, ¿extravagantes?, dijo mi madre: “Que no, que está San Benitiño de Lerez, San Andrés de Teixido, San Pedro de Muros…” A lo que yo le contesté: “Sí, hombre, mujer, ¡y Santiago de Compostela!”. Eso son consagraciones: Lerez está consagrado a San Benito, y Teixido y Compostela a los apóstoles, pero ni San Benito ni San Andrés ni Santiago el Mayor eran gallegos. Estas consagraciones o cristianizaciones de la toponimia antigua, superponen a la abigarrada geografía política galaica un santoral por el cual hay santos que son adoptados varias veces. Así ocurre también en Cataluña, donde hay un Sant Pere de Ribes y otro de Vilamajor y un Sant Pere Sallavinera. El hecho de que los santos estén organizados en torno a sus patronazgos y tengan, por así decirlo, delimitadas sus jurisdicciones, es también algo a destacar, pero que creo que no aporta nada al santuario egipcio, a la tabla de pokémon o a la organización del Olimpo de los griegos y sus conflictos de competencia, celos y otras enconadas rencillas muy poco divinas.

Hay católicos que no tenemos la fe muy cultivada teológicamente, de acuerdo con la ciencia teológica, y que estamos más bien incondicionalmente inmersos en el imaginario heredado y en las creencias, algo que es más profundo y más sólido, más dulce, pero que no estamos preparados para defender. Como eso de las creencias va a la par o está complementado por una legión de hostiles recíproca que no están preparados para atacar, quedamos en tablas y no veo yo más problema. De verdad que no lo veo.

El imaginario heredado a veces es tremendo, como el ecce homo o el Cristo crucificado o del descendimiento de la cruz, por no decir nada del martirio de San Sebastián o el de Santa Catalina, o los horrores del Apocalipsis. Por mucho que estemos acostumbrados a estas imágenes, no dejan de sembrar desagrado y rechazo y de reforzar el tópico de una religión oscura, “sórdida” y volcada al sufrimiento. Y sin embargo cuando vemos el mapa de advocaciones marianas hispánico vemos que hay un poco de todo: Nuestra Señora de la Soledad, Nuestra Señora de las Misericordias, María Santísima de las Lágrimas, Nuestra Señora del Buen Fin, María Santísima de la Esperanza, María Santísima de Gracia y Esperanza, Nuestra Señora de la Piedad, María Santísima del Dolor y Sacrificio, Madre del Mayor Dolor, Nuestra Señora de la Amargura, Nuestra Señora del Desconsuelo, María Santísima de la Victoria, Santísima Virgen de la Alegría, María Santísima del Amor, María Santísima de las Penas, María Santísima de la Merced, Nuestra Señora de la Paz, Madre del Amor Hermoso, Nuestra Señora de Gracia y Amparo, Nuestra Señora del Socorro, Virgen de los Desamparados, Nuestra Señora de la Piedad y Caridad, María Santísima del Perdón, Nuestra Señora de las Maravillas, Nuestra Señora de los Buenos Libros, etcétera.

No podemos seguir adelante sin aclarar la paradoja de que si bien Nuestra Señora de los Buenos Libros es patrona de los estudiantes, o Nuestra Señora de la Esperanza invoca una virtud, Nuestra Señora de la Amargura no persigue el vivir en la amargura y el regodearse o refocilarse en ella como si fuera un bolero cutre del repertorio más tronado o malditista. No es como la Gioconda a la que se refería Ortega y Gasset como a Nuestra Señora del Descontento. Un genio, Gasset.
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La impagable copla de Lola Flores, remetía a la penita pena, con una especie de intensificador como los que usa la lengua hawaiana, por duplicación. También podemos ver a través de las advocaciones de la Virgen los distintos grados y hasta transformaciones del sufrimiento. Sin agotarlos, la verdad. En realidad, si dejamos de lado el sufrimiento ocasionado por el orgullo herido y por la estupidez, dejamos nuestro proyecto en menos de la mitad.

19 de mayo de 2009

El chico de las cigüeñas y Luisa Cuerda


Quiero hacer constar en primer lugar que no me importa pero que nada la vida privada de la gente y que no estoy deslizando ni la mínima sospecha sobre algo que pueda haber entre un chico, cualquiera, y Luisa Cuerda, de la misma manera que cuando nos refiramos a la pura lana virgen –a la que aún no nos hemos referido, por cierto- tampoco haremos ostentación de ninguna cualidad (sea virtud o vicio) de la vida privada de las ovejas. Simplemente me voy a referir por “el chico de las cigüeñas” a El chico de las cigüeñas, así en cursiva, que es como me enseñaron que hay que citar los títulos de los libros. Como no sé poner la cursiva en el título la entrada parece de escándalo o amarillista, pero no.
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El pasado viernes 15 de mayo le pregunté a Luisa que si le parecía bien en vez de hacer un bobo-comment de su nueva novela en mi pobre blog que le hiciera una entrevista, cosa que yo ya preveía que me daría más trabajo, pero que adonde no pudiera yo llegar con mis preguntas que bien podía ella llegar con sus respuestas. En cuanto le envíe el mensaje, así, hala, casi sin pensarlo, me di cuenta de que sí que me iba a dar mucho trabajo y de que además yo nunca había hecho una entrevista y, encima, de que este blog tampoco es como para recibir a alguien tan valioso como lo es Luisa Cuerda. Y sin embargo, mi parte Sagitario, sobre todo la parte equina que manda en mí, me ha traído a uña de caballo hasta aquí. Y de mí, a quien el otro día en un comentario alguien me llamó “cobarde” y “ruín” [sic], se podrá decir de todo menos que sea “cobarde”. Y “ruín” tampoco, al menos con acento en la “i”. Además, suelo cumplir con la palabra dada. La verdad es que hay comentaristas que me van a matar a disgustos, pero esos disgustos se ven plenamente compensados por otras cosas que pasan en *ALFB.
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En el más puro estilo de solapa al que nos tienen acostumbrados las editoriales, he leído en otras dos de sus novelas anteriores: “Luisa Cuerda nació en Madrid en 1958. Es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense y en Piano por el Conservatorio de Madrid. Ha ejercido como profesora de piano y de Historia de la Música en Madrid y de abogada en Salamanca, pero desde hace unos años vive en un pequeño pueblo dedicada exclusivamente a la escritura.” La novela que ahora nos ocupa aún no me ha llegado en su forma impresa y editada, por Ediciones del Viento, que es ligeramente más extensa a la forma en que Luisa me la facilitó el otoño pasado o así, pero estoy casi segura de que ya no tendrá en la solapa por lo menos la frase “vive en un pequeño pueblo dedicada exclusivamente a la escritura”. O tal vez sí. ¿Pero qué más dará? Alguna cosa tienen que poner, ¿no? De hecho, cuantos más datos tuviéramos, que los hay, no harían más que despistarnos de lo que verdaderamente importa.
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Ya nos vamos acostumbrando a encontrar en las facultades de Ingeniería a médicos e incluso ya falta poco para que sea normal encontrar economistas que estudian violonchelo. Normalmente las dobles y triples titulaciones nos hablan de ambición o de frustración, pero en el caso de Luisa Cuerda su extensa y variada formación, que nunca da por concluida, no nos habla de una mente prospectiva que se adelanta calculadoramente a la demanda del mercado laboral terciarista. Tampoco nos habla de una trayectoria errática o malograda que se refugia o naufraga en un pequeño pueblecito donde eremíticamente y herméticamente purga y se depura de los males del mundo. No.
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Hace unos años una de las lectoras de este blog, la única que lo lee en un locutorio de unos paquistaníes, cosa que me divierte lo inenarrable, me pidió que colaborara con una revista catalana para entrevistar a una escritora. A lo mejor mi amiga no se acuerda. Fue en el año 1999. En aquel entonces rechacé la invitación para entrevistar a Maria Mercè Marçal por no considerarme preparada y ahora sigo pensando lo mismo (que no estoy preparada), pero sé que tenía que haberlo hecho y que sólo hay algo peor que arrepentirse de lo que uno ha hecho (¿?), o que a una la malinterpreten o tergiversen deliberadamente, y es arrepentirse de no haber hecho algo. Mi amiga tampoco recordará que cuando me presentó a Maria Mercè Marçal, en la presentación de La passió segons Renée Vivien en la librería Còmplices, la poeta me preguntó cuando le extendí mi ejemplar: “L’has llegit?” (“¿Lo has leído?”). Su hija Heura, que nos miraba un poco atrasada, le dijo: “Mira, el punt”. Y es que ya iba yo por la mitad y por la mitad de la mitad. Me explico: ya lo había empezado a releer por el gusto de leer y releer, cosa que hago muy pocas veces, y por lo tanto había marcas en el texto a dos colores, cosa que creo que podía resultar un poco estrafalaria o revelar alguna manía temible. Pronto se añadió al corro otra mujer que dijo: “Aquest llibre s’ha de llegir amb tranquil·litat” (“Este libro se ha de leer con tranquilidad”). A lo que yo repuse: “Doncs jo crec que precisament aquesta novel·la no s’ha de llegir amb tranquil·litat” (“Pues yo creo que precisamente esta novela no se tiene que leer con tranquilidad”). Y la dedicatoria de Maria Mercè Marçal giró en torno a esta afirmación mía. Nos habíamos entendido en lo esencial.
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En general, hay escritores para quienes la “cultura” o el “conocimiento” (uf) no son precisamente algo donde refugiarse con las zapatillas de franela a cuadros o la más aposentada bata de cachemira. Aunque bien es cierto que el conocimiento requiere de un cierto distanciamiento, hay que mojarse. Decía Flaubert, “habría que vivir como un burgués y escribir como un loco”. Servidora diría que Lucha Cuerda ni vive como una burguesa ni vive como una loca, pero que escribe hasta perder “la tranquilidad” famosa y recobrarla.
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Aa - En la última novela aún inédita que te leí había mucha peripecia o embrollo y abundaban las escenas que los de las tesis gustan de llamar “corales”. Por el contrario esta nueva novela me resultó a la primera lectura muy sobria y muy “castellana” y con unas frases de tanta desnudez como gravedad.
L.C. - En realidad yo creo que decir “sobrio” y decir “castellano” no es necesariamente lo mismo por más que eso les guste mucho a los castellanos, porque con la palabra “sobriedad” disfrazan a veces mezquindades o apatías. En el caso de la novela, la sobriedad viene dada por la historia que se cuenta, al tratarse de una relación entre dos hombres de cuarenta y setenta y ocho años que hacen una revisión introspectiva de lo que ha sido su vida hasta ese momento. En la siguiente novela sucede todo lo contrario, es una obra con mucho movimiento y lógicamente cambia el tono. Y así en cada obra que he escrito. Yo no creo que el tono de un escritor haya de ser el mismo, todo lo contrario. El tono ha de estar al servicio de lo que se cuenta. Otra cosa es el estilo. Pero el estilo, si lo hay, trasciende los tonos. Y si no lo hay, no hay nada que hacer aunque uno se plagie a sí mismo ad nauseam. Uno no puede “cultivar” un estilo como no puede “cultivar” la elegancia. Son cosas que o se tienen o no se tienen. Se puede imitarlas, pero no cuela.
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Aa - Estoy admirada de ver cómo a través de El chico de las cigüeñas tocas el quid de la cuestión y el il n’a pas de quoi, y el quid pro quo, y el e qui le qua y el that’s the question de la función de la literatura. Y claro, no lo haces desde una magnífica torre ebúrnea, ni desde la modestia siquiera. No es que contigo no se sepa qué fue primero, si la gallina o el huevo, es que dejas a la gallina y al huevo ahí a su bola y ellos se aclaran. Me explico: cuando parece que Ventura Vázquez no se va a dejar ayudar por Santiago Bernabé (los dos personajes principales), atacas el tema desde todos los puntos posibles sin apalancarte en el redentorismo buenista ni en el tremendismo fatalista. ¿Es la Geometría básica, a la que te referías el 2007 en “Conciencia sin fronteras”?
L.C. - No quisiera parecer “estupenda” con lo que voy a decir, pero no tengo nada que ver en las relaciones entre Santiago y Ventura. Yo iba escribiendo lo que me iba sonando dentro, como al dictado. Mi labor de escritora fue la de pulir, revisar y presentar luego esos diálogos. Y mi labor de autora fue la de convertirme en un canal para que ellos pudieran transmitir su existencia sin ninguna contaminación de mi ego. No siempre se consigue esto, pero cuando se logra uno sabe que, independientemente del reconocimiento o del éxito que su trabajo pueda tener, está haciendo algo grande. Posiblemente fue por todas las cosas que aprendí de esos dos hombres que se instalaron en mi interior durante año y medio (y que de vez en cuando asoman, como tantos otros personajes) por lo que, años más tarde escribí el artículo de “Geometría básica”.
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Aa - De hecho la geometría básica se plasma en esa portada de la novela en que, tal y como me pudiste decir, "la foto es de la Calle de Alcalá, pero tomada viniendo de Sol (no yendo hacia Sol, como suele ser habitual)". En todo caso, tu visión del conflicto, como gran tema, ¿crees que la has “agotado” en esta novela?
L.C. - Espero que no, francamente, porque todavía me gustaría seguir escribiendo unos años más. Normalmente el conflicto acompaña a la vida, tanto si lo reconocemos como si lo ocultamos. Convenientemente enfocado nos hace crecer. Y es imprescindible para la narrativa. Espero que, a medida que yo misma vaya evolucionando, pueda ir transmitiendo nuevos puntos de vista sobre este tema inagotable.
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Aa - Dejando el tema de los cronopios y las famas, a pesar de ser el año Cortázar, nos vamos del tema de los cronopios al de los cronotopos. Leo en otra enciclopedia: “El cronotopo es la unidad espacio-tiempo, indisoluble y de carácter formal expresivo. Es un discurrir del tiempo -cuarta dimensión-, densificado en el espacio y de éste en aquel donde ambos se interceptan y vuelven visibles al espectador y apreciables desde el punto de vista estético”. Yo no estoy segura de haber entendido bien la definición de “cronotopo”, pero me parece que es otra de las características o fortalezas de tu estilo. Es decir, a mí como lectora y como escritora de una enciclopedia, me maravilla lo bien definidas, sugestivas, efectivas, y sin embargo sencillas, que son tus “escenas”: sea “el corazón más podrido del viejo Madrid”, el cuarto de la pensión de Ventura, el espacio del coche de Santiago mientras conduce y suena “Time after time”, sea el beso del sillón de Santiago y Susana, la cena de Navidad en el pueblo soriano, el patio de la higuera con gato y grillo incluidos, sea la bienintencionada charanga del centro cívico. ¿Tus cronotopos, o lo que creo que son tus “cronotopos”, son producto de una técnica de escritura?
L.C. – Es difícil contestar esta pregunta cuando aún no me he repuesto del concepto “cronotopo” (totalmente desconocido para mí hasta ahora). Pero me imagino que no, porque yo no tengo técnica, tengo (voy teniendo) oficio, que no es lo mismo. La técnica se aprende y el oficio se adquiere. Por lo que la técnica puede imitarse y el oficio es personal, intransferible, siempre en evolución y bastante impredecible. Todo lo cual no lo hace cómodo, pero sí bastante simpático.
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Aa – También Cela hablaba de "oficio" más que de "profesión", cuando se refería a su labor como escritor. En la misma enciclopedia, leemos: “A menudo se ha reprochado a Baroja su descuido en la forma de escribir. Eso se debe a su tendencia antirretórica, pues rechazaba los largos y laberínticos periodos de los prolijos narradores del Realismo, actitud que compartió con otros contemporáneos suyos, así como el afán de crear lo que denomina una «retórica de tono menor», caracterizada por: Empleo del período corto. Sencillez y economía expresiva: «El escritor que con menos palabras da una sensación es el mejor». Impresionismo descriptivo: selección de rasgos significativos más que reproducción fotográfica al detalle característica de los minuciosos y documentados narradores del Realismo. Tono agrio, selección de un léxico que degrada la realidad a tono con la actitud pesimista del autor. Breves ensayos e intensos intermedios líricos. Tempo narrativo rápido, cronotopo dilatado. Diálogos respetuosos con la oralidad y la naturalidad. Deseo de exactitud y precisión, rasgos estilísticos que confieren la amenidad, el dinamismo y la sensación de naturalidad y vida que el escritor pretendía para sus novelas”. Mi pregunta es: ¿subscribirías la mayor parte de este “programa” barojiano (a excepción del “tono agrio”, claro está)? ¿A qué tradición, corriente o autores te sientes más cercana?
L.C. – Yo es que creo que don Pío daba excusas de mal pagador. Él era capaz de escribir muy bien, pero a veces no le daba la gana y entonces es cuando, con toda razón, se le reprochaba su descuido. Porque lo tenía, qué caramba. Aparte de eso, estoy totalmente de acuerdo con eso de “el escritor que con menos palabras da una sensación es el mejor”. Cuando digo que reescribo, después de la primera redacción de un trabajo, en realidad lo que hago es quitar y quitar y quitar hasta que surge la verdadera historia. Por eso, para mí los mejores narradores del mundo son los autores de las coplas, ya sean anónimos o conocidos. El que dijo: “Tu calle ya no es tu calle, que es una calle cualquiera camino de cualquier parte” ha dicho todo lo que se puede decir del tema. A partir de ahí, cada uno hace lo que puede o lo que sabe. A mí me gusta muchísimo cómo escribe Truman Capote. Y Luis Landero. Pero no me parezco a ninguno de los dos.
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Aa - Una buena copla, un buen libro. Gracias, Lucha, y felicidades.
L.C. - Muchísimas gracias, Marta.
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Elijo algunas de las frases de El chico de las cigüeñas, fuera de contexto, pero que son una muestra diáfana de lo que yo pretendía hacer llegar de Cuerda a este blog:

“«Tenía puestas en ti muchas esperanzas», me dijo entonces mi madre. Y yo escupí más que hablé: “No, eso tú. Él lo que tenía era confianza en mí.”

“En realidad, tendría que ser ella la que se fotografiase y la que contestase en las entrevistas a cuestiones tan peregrinas como si considero que mi generación está compuesta por individuos aislados o hay, pese a todo, una cierta cohesión en nuestra manera de mirar. “Mirar a dónde”, clamo yo para mí. Y me parece que a quien habría que hacerle la entrevista es a quien es capaz de elaborar tan estupendas preguntas. “Sólo soy un pobre escritor”, dije una vez, a punto de rendirme. Y ese fue el titular de la entrevista, en una revista literaria, y los demás escritores se rieron de mí en el siguiente número. Sin embargo Susana, además de que es más guapa que yo, sabe hablar con los periodistas de una forma maravillosa. “¿Cómo lo haces?”, le pregunté un día. “Porque no me lo creo. Ellos te preguntan cosas de las que no les interesa la respuesta. Preguntan para lucirse. Son poetas de la interrogación. Cualquier cosa que contestes vale, siempre que no pretendas ser coherente.” Pero yo no consigo ser suficientemente incoherente. En el pueblo, a la gente así le decíamos que le faltaba un tornillo. Cuando yo pensaba en ser escritor no me imaginaba posando en la piscina con cara de idiota. Me veía en un busto, como Don Miguel de Unamuno.”

“-Treinta años más viejo.
-No. Treinta años más triste.”

“ -Dicen que hay que estar loco para escribir bien”
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“Es mejor el dolor que te llega a través de las sensaciones que el que te proporciona el cerebro. El primero es un dolor que se disuelve en lágrimas. El otro no, el otro se queda ahí agarrado, royendo como un perro rabioso los pobres huesos de tus justificaciones.”

“A los tres cuartos de hora comienzan a aparecer los “zombies”, como él los llama: unos ancianos que se le parecen bastante a no ser en el aire de mansedumbre que ellos arrastran, junto con sus piernas, camino del resto de los bancos de la plaza, o a la mesa de ajedrez que nadie usa. A veces pienso que Madrid es la ciudad de los hombres abandonados.”

“Pero a ver, ¿a qué vienes tú a verme, vamos a ver, a hacer trabajo social? ¿Eres de esos que consideran que han de hacer algo por los demás porque la vida les ha tratado tan bien que se sienten obligados? ¡Menudos gilipollas! La vanidad elevada al cubo. Toda la vida los privilegiados han sido egocéntricos, insolidarios y crueles y así han dejado a los desgraciados la oportunidad de sentirse moralmente superiores. Pero ahora, tampoco. Sois más buenos que nadie. Ni eso nos dejáis.”

“Cuando uno pide ayuda no debería pedirla insultando”.

“Todo el mundo es alérgico a algo hoy en día. Y lo de menos es a qué. Es la cualidad de alérgico lo que importa, una hermandad de seres especiales que están haciendo de la excepción la regla como pasa con todo últimamente: divorciados, alérgicos, maricones, extranjeros y niños disfrazados de maleantes.”

“«Ventura fue un cobarde, y eso es todo; y tu madre, una mujer que, como pasa tantas veces, se obsesionó con un hombre que valía cien veces menos que ella. » También Susana pierde los modales, o más bien los modos, esa ecuanimidad, esa dulzura con la que pastoreó desde siempre mis toscos sentimientos -morir de amor, corazón partido, te di mi vida entera, si tú me dices ven lo dejo todo-, mis toscos sentimientos de bolero.
Amor civilizado el nuestro, amor perfecto sin nada vergonzoso que ocultar. Diría que inhumano si no fuera porque ella es absolutamente humana, que la educación no desmiente la humanidad sino que la potencia; eso dicen y, además, eso es.
Inhumano, tal vez, el otro amor: el cobarde, el estéril, el que no proporciona felicidad sino desdicha, el que se enquista en el corazón y desde allí emite sus distorsiones como una vieja radio abandonada en un antiguo campo de batalla de una guerra que se perdió para siempre. Pero fascina siempre la imagen de esa radio enterrada en el desierto, empeñada en cumplir su destino de radio, de vocera tozuda sin esperanza, ajena a la marcha del mundo y de la vida más allá de la duna donde la abandonaron. Fascina... me fascina: a ella le inquieta.”

“Creí que era una simple beatona y resulta que es una fanática paranoica.
-¿Lo ve como no hay que juzgar a la ligera?
-Y una sádica. Está preparando las fiestas de Navidad con verdadera saña.”
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16 de mayo de 2009

El gran silencio


Esta mañana he realizado un Taller de respiración en el centro de Enric Boada en el barrio de Vallcarca, que hace un mes de mayo de puertas abiertas para conmemorar los primeros 25 años. Sólo conocía indirectamente a Enric Boada como autor de Cuando morir sea una fiesta, que es uno de los muchos libros (infinidad) que no he leído aún. No lo conocía como profesor de yoga, meditación, etcétera.
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El taller de respiración empezaba puntualmente más o menos a las 10:00 y acababa también puntualmente a las 13:00, cosa de por sí casi una extravagancia en este mundo en el que me vengo moviendo desde el año 1991, en el que he llegado a creer que debe de estar mal visto el cumplimiento de los horarios establecidos. La falta de puntualidad en los cursos y actividades de yoga, meditación, etcétera, no me irrita. No es eso. Por una parte siempre llevo algo para leer por si hay retrasos y, por otra parte, cuando me parece que la cosa se está alargando mucho o tengo que atender otras cuestiones, me voy tras una somera disculpa o haciendo mutis. Me parece que la falta de puntualidad es también una falta de respeto, cosa que no tendría la mayor importancia si no fuera porque al irse consolidando como costumbre lo que acarrea es que invita a la concurrencia a llegar tarde y a no adquirir ningún otro compromiso después del curso. Curiosamente a veces los retrasos se deben a una especie de catarsis previa a la práctica y sus niveles decibélicos no tienen nada que envidiarle al jaleo que se monta en el lugar de espera de un autocar antes de una excursión o colonias escolares. Servidora suele abandonar el lugar de la práctica en cuanto se acaba o, como llevo dicho, cuando lo creo oportuno, pero sé que la catarsis previa tiene muchas veces su correspondencia exacta en la catarsis final. El tono de voz de los españoles generalmente es intolerable. Empieza siendo alto y al competir con el de otros corros animados acaba siendo de bronca descomunal. El sentido que tengo más desarrollado es el tacto y según cómo el olfato, pero mis oídos acaban sólo percibiendo los sonidos más horrísonos y cualquier reunión concurrida acaba resultando para mí algo abrumador y deprimente. Además no consigo oír y tampoco consigo hacerme oír.

Dicho esto de la puntualidad, la cual es tan de agradecer como la hospitalidad, que también la había, paso al meollo de la cuestión. Del primer profesor de yoga que tuve, recuerdo que nos dijo un día que conectáramos con la respiración. No era un profesor dado a hablar mucho y lo poco que hablaba eran breves consejos para no ir contra nuestra naturaleza ni la naturaleza en general, para captar el eje sobre el cual giraba una postura (asana) y poca cosa más. Este laconismo era deliberado puesto que años más tarde le oí decir que él no quería inducir con sus palabras a obtener unos determinados resultados o a que alguien se sintiera frustrado porque no los conquistaba. Esto, junto con lo que he dicho antes de la puntualidad, también es de agradecer, porque con los años –después de haber pasado por varios profesores y profesoras- me he dado cuenta de que me siento más a gusto en las clases que no son excesivamente “guiadas” y “habladas”. Me he dado cuenta de que muchas veces el yoga está dentro de cada cual, incluso para las técnicas de relajación o de respiración más complejas. También me he dado cuenta de que muchas veces se hace un yoga con muchas figuras y exteriorización, pero con una actitud escasamente yóguica.

Enric Boada me ha recordado a Miquel Gabarró por su humorismo y por saber integrar diversas técnicas (meditación zen, chi kung, tai chi y diversas escuelas de yoga). El humorismo de Miquel Gabarró es varias veces más “blanco”, más silvestre, que no rudo. El de Enric Boada casi roza la insolencia, pero es muy cercano. Por esta razón admito que en un determinado momento me ha parecido que nos estaba tomando el pelo masivamente. El taller ha girado en torno a la respiración apoyada en una expiración con ayuda de la sílaba “mu”. Por razones mecánicas, con eje en el diafragma torácico, cuanto más efectiva resulta la expiración, más óptima y fácil será la inspiración. De hecho la ansiedad, el suspiro, el bostezo, el llanto, la risa, el sueño profundo, el canto, pueden ser explicados de acuerdo con la profundidad de la respiración. En el estado de ansiedad, la inspiración es intensa y más larga que la expiración; en el llanto como en la risa, la inspiración es corta y la expiración es larga. De hecho, la risa y el llanto se parecen mucho hasta en eso.

La clase se ha centrado tanto en el “mu” que ni siquiera hemos recordado que la respiración está formada no solo por las inspiraciones y las expiraciones, sino que en la respiración consciente también hay un estado de vaciamiento y otro de plenitud en que no estamos ni expulsando el aire ni inhalándolo. No hemos aprendido técnicas de pranayama (“control” de la respiración) como el kapalabhati o "respiración de fuego" y ya no digamos el nauli kriya, que son altamente energetizantes pero que exigen una preparación y una predisposición. Simplemente hemos hecho una respiración alterna (anuloma viloma), que es de lo más fácil para cualquiera que sepa distinguir su fosa nasal izquierda de su fosa nasal derecha. Baste decir que según inspiremos por una u otra obtendremos un refrescamiento del cuerpo (fosa izquierda) o un calentamiento (fosa derecha). Con todo esta paragrafada ininteligible sólo quisiera dejar caer que la respiración es un recurso poderosísimo que tenemos todos a nuestro alcance para podernos calmar, tonificar, refrescar o lo que haga falta. Y en mi modesta opinión vivir no es otra cosa que respirar, aunque el tema de la muerte clínica parejo nos llevaría muy lejos y por unos caminos que no son la materia de este blog. No sé ni mi nota media de la carrera... Vivir es respirar y amar. No son la materia de este post la de gente que se cree estar viva porque camina, porque piensa, porque come y porque habla.

A mí, sinceramente, como digo, lo del “mu” me parecía una broma. Y no porque Enric Boada fuera un poco socarrón, sino porque lo único que conozco del zen es algún texto y algunas técnicas de meditación. Es más, al llegar a casa he descubierto que “mu” en el discordianismo o absurdismo, es el sonido que produce un árbol cuando cae en el medio del bosque y nadie lo escucha. Y el discordianismo es una especie de antirreligión bastante cínica, como cosa de hackers y profetas de la infalibilidad y la comodidad del caos. En realidad, “mu” es la apropiación de una palabra importantísima del budismo zen, que procede del chino “wu” y que refiere a la negación o vaciedad:
“El famoso koan Mu es como sigue: Un monje preguntó a Zhaozhou, un maestro zen chino (en japonés, Jōshū): "¿Tiene un perro la naturaleza de Buda o no?", Zhaozhou respondió: "Wú" (en japonés, Mu). Algunos maestros budistas sostenían que criaturas como los perros tenían naturaleza de Buda. Otros, que no la tenían. La respuesta de Zhaozhou se interpreta como que esa clase de pensamiento categórico es un delirio. En otras palabras, tanto «sí» como «no» son a la vez correctas e incorrectas. Este koan lo emplean tradicionalmente los estudiantes de la escuela Rinzai de Zen en su iniciación al estudio del zen.” (Wikipedia)
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Yo el único koan que conocía es el que encabeza la autobiografía de Marguerite Yourcenar (Le labyrinthe du monde): “¿Qué cara teníais antes de que vuestro padre y vuestra madre se conociesen?”. Para mí, este koan zen estaba en exacta relación causa-efecto con la orfandad de la escritora belga, puesto que su madre murió cuando ella nació. De hecho, en el budismo zen, lo contrario a la muerte no es la vida (o lo contrario a la vida no es la muerte) sino el nacimiento. Así es que una vez más hay que rendirse ante la maestría de la autora para presentar un volumen gruesísimo en el que no nos ahorra la prolija historia de su familia desde el siglo XIV si mal no recuerdo.
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Entre la práctica en sí, que como digo acabó puntualmente a la una, y el momento en que he podido consultar internet, he estado pensando: “bueno, claro, hacemos “mu” cuando nos arrullamos a veces cuando estamos muy cansados y queremos seguir durmiendo o dormirnos. A veces de puro cansancio no nos podemos adormecer. Y hacemos “mu” cuando alguna vez hay que hacer fuerza para hacer de vientre”. Entonces, por mi manera de ser, lo que me había parecido una broma ya me ha parecido más verosímil al tener una base empírica. De hecho el “mu” del arrullo con el que nos arrullamos a nosotros mismos es un arrullo para calmarnos, para conectar (ajá) con nuestro interior más profundo, nuestro yo interior. Y el “mu” forzudo invita a contraer la musculatura abdominal, cosa que debe de favorecer el peristaltismo intestinal con la asistencia de la respiración y la voz. A partir de mi propia experiencia es como sí he podido integrar lo que por la mañana no fui capaz de comprender más que con la cabeza y sin aplicarlo satisfactoriamente o plenamente. En verdad, desde que yo oí por primera vez que tenía que conectar con mi respiración hasta que experimenté lo que era, pasaron 13 años.

Así que, como he trabajado duro, a pesar de qué no sé qué demonios le está pasando a mi frigorífico (que está emitiendo un basso continuo ensordecedor), está noche veré "El gran silencio" (Philip Gröning, 2005).
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13 de mayo de 2009

Portugal

Convento do Carmo, Lisboa
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“En Marruecos murieron cerca de 10.000 personas, en Sevilla también hubo víctimas y multitud de edificios quedaron dañados, incluida la Giralda y la Torre del Oro. En Ayamonte murieron más de 1.000 personas, en Cádiz las olas rompieron las murallas, Conil de la Frontera fue destruida lo mismo que Sanlúcar de Barrameda. Una de las torres de la catedral de Valladolid se derrumbó, en Jaén las torres de la catedral se agrietaron en Úbeda. Los tsunamis golpearon las costas de Martinica y Barbados en América, los efectos llegaron hasta Turquía en el Mediterráneo y a Inglaterra y Dinamarca en el Atlántico.” (El terremoto de Lisboa de 1755)

“Al sur, en la desembocadura del Tajo, resisten las ruinas de la catedral lisboeta con su crucería al aire. Como el costillar de un monstruo mitológico por cuyas ojivas descarnadas clarea la luna y reverberan los portazos de las furgonetas. Cuando la tierra tembló en Lisboa el año 1755, la iglesia de Santa Comba de Bande en la Baixa Límia orensana, no se inmutó. Sigue ahí desde el siglo VI contra todo lo que se podría haber esperado. Y sin embargo el mismo terremoto de Lisboa resquebrajó los hastiales y las vidrieras de la Pulchra leonina, la tercera catedral de León. La segunda la había dejado malparada la campaña de Almanzor. Cuando el terremoto, Voltaire aprovechó la ocasión para llevar el agua a su molino y demostrarle a Leibniz que no estábamos en "el mejor de los mundos posibles" sino en el peor. (*ALFB)

El terremoto y maremoto de Lisboa fue grandioso y se dejó sentir en varios puntos de Europa. A pesar de que España existe como de espaldas a Portugal, caso de que España fuera algo que tuviera espalda, que lo que es cabeza yo creo que no la tiene; a pesar de eso, digo, este blog siente a Portugal. Hace cuatro años que no voy y entonces (el agosto de 2005) estuve un sólo día en Caminha, en la frontera de Galicia y Portugal por el Miño/Minho. Hoy, que es el día de Fátima en nuestro país vecino, y que se sigue celebrando mucho (por lo que pude oír ayer en la RTP Antena 1), incorporo oficialmente a *ALFB las tildes sobre las vocales a y o (ã, õ) y dejo de usar el apóstrofe como indigno substituto de un signo tan acuático y fogoso como lo es Portugal. Portugal, que quiere decir “puerto seguro” y lo dice por duplicado, acogió a una buena parte de la nobleza gallega exiliada cuando el desastre con la sucesión de Castilla. Yo envidio a Fauve y a Agustín por estar tan cerca de Portugal, y por otras cosas, pero se lo tendrán bien merecido.

11 de mayo de 2009

Pequeño pájaro perdido

General L. W. Colby (pedazo de charreteras) y Zintkala Nuni
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El pie de foto de la Wikipedia para la imagen que presento es: “Portrait of General L. W. Colby of Nebraska State Troops Holding Baby Girl, Zintkala Nuni (Little Lost Bird), Found On Wounded Knee Battlefield, South Dakota, 1890 n.d.” [Retrato del General L. W. Colby de las tropas del Estado de Nebraska y la niña Zintkala Nuni (Pequeño pájaro perdido), encontrada en el campo de batalla de Wounded Knee].
Wounded Knee es para la mayoría de la gente de mi generación y de mi país un gran éxito de Redbone, el mismo grupo del cual también fue muy sonada su “Reina bruja de Nueva Orleans”. En realidad o en verdad “Wounded Knee” es el lugar donde se produjo una masacre de indios lakota, que iban a ser llevados a una reserva, por un malentendido que se produjo durante la movilización:
“The commander of the 7th [Cavalry] had been ordered to disarm the Lakota before proceeding. During the process of disarmament, a deaf tribesman named Black Coyote could not hear the order to give up his rifle. [2] This set off a chain reaction of events that led to a scene of sheer chaos and mayhem with fighting between both sides in all directions” (Wikipedia)
[Se había ordenado al comandante del Séptimo de Caballería que desarmara a los lakota antes de proceder. Durante el proceso de desarme, un indio sordo llamado Coyote Negro no oyó la orden de que dejara su rifle. Eso desencadenó una reacción de hechos que llevó al caos el tumulto más absoluto y a la lucha entre ambas partes en todas las direcciones].

No tengo la absoluta certeza de que la historia del malentendido sea cierta del todo, pero parece cierta y muchos de nosotros hemos pasado por malentendidos que sin acabar como lo de Wounded Knee podrían haber acabado por lo menos como el rosario de la aurora. Lo que sí sabemos que es absolutamente cierto es que el 29 de diciembre de 1890 hubo una masacre en Wounded Knee y que hacía mucho frío. Corre por internet la imagen del jefe llamado “Big Foot” (Ste Si Tanka), otro minneconjou lakota como Coyote Negro, muerto. Además del rigor mortis de los que murieron en Wounded Knee a tiro de escopeta, también había la rigidez de la hipotermia en los que no se murieron. Así que entre la balacera de la jornada y el frío, es un milagro que Zintkala Nuni sobreviviera. El 29 de diciembre es precisamente el día internacional de la diversidad biológica y el de 1978 es el del día en que entró en vigor la Constitución Española actual por la cual principalmente todos los españoles somos iguales ante la ley. Esto hay que irlo recordando de vez en cuando (lo de la diversidad biológica y lo de la igualdad o igual-da) porque son compatibles y para no perderlo de vista. Lo de Zintkala Nuni o “Pequeño pájaro perdido” es un caso de tantos por los que alguien pasa con bien de un peligro. Luego otra cosa es que uno se salga de Guatemala (con perdón) y se meta en Gautepeor. Pero eso es otro tema.

Éstos días me quería leer El millón, título con el que se conocen los viajes narrados por Marco Polo. El libro se llamó originariamente Libro de las maravillas, como el de Ramon Llull, pero como Polo se refería de continuo a millones de pájaros y de personas y de todo, pronto se ganó el sobrenombre de Il Milione. La Biblioteca Colombina, en Sevilla, conserva un ejemplar de 1485 profusamente anotado por Cristóbal Colón. Con Cristobal Colón, Marco Polo comparte la confusión en torno a su verdadero origen. Lo mismo que se habla de un probable origen ibicenco de Colón, también se cuenta que los Polo procedían no de Venecia sino de Croacia. También es curiosa la coincidencia del bizantinismo de nuestra Sevilla y el de Venecia, que se quedó con los cuatro leones dorados de Constantinopla.

Otra cuestión que ha sentado polémica es la de la veracidad de las historias de Il Milione, puesto que aunque se sobrentiende que Marco Polo estuvo en China, no nos habla ni de la escritura, ni de comer con palillos, ni del té ni de la Gran Muralla o el vendado de pies, cosas que incluso ahora constituyen las cuatro generalidades (o cinco) de nuestro conocimiento sobre el gigante asiático. Cuando haya leído el librito tal vez podré llegar a alguna conclusión, pero está claro que la orientación de Marco Polo era la de hacer una guía rudimentaria para comerciantes y que no entraba en sus planes trasmitir todas las particularidades y las costumbres que observó con la minuciosidad de un herbario dieciochesco o hacer una Lonely Planet de mochilero o turista low cost.

Lo que me resulta fascinante es intentar figurarme la impresión que tendrían los mercaderes al recorrer la antigua ruta de la seda y ver las principales ciudades de China y, por decirlo rápido, el lujo asiático. No olvidemos que la Serenissima República se tenía por lo mejor de lo mejor. Siglos después de aquella Venecia del siglo XIII, Lord Byron aún podía decir aquello de que estaba en el país más bonito del viejo continente, y en la ciudad más bella de Italia, y en el café Florián, el más antiguo de Europa, en la sin igual Plaza de San Marcos. Curiosamente, ahora me doy cuenta de que el Florián se inauguró el 29 de diciembre de 1720, el día de la biodiversidad.

Dejo este post con un párrafo de la maravilla de libro de historia que es el que acabó hacia 1924 Eileen Power, Gente de la Edad Media:
“En el año de gracia de 1268, la vida era algo bello y espléndido para esos príncipes mercaderes que “tenían el magnífico Oriente en calidad de feudo”. Aquel año, en grandes casas de cambio, construidas con piedra y lamidas por el agua de los canales, los mercaderes, con el inventario en la mano, verificaban sus sacos de especias, macis y nuez moscada, canela y jengibre de las Indias, piezas de ajedrez de ébano procedentes de Indochina, ámbar gris de Madagascar y almizcle de Tibet; ese año los traficantes en joyas tasaban diamantes de Golconda, rubíes y lapislázuli de Badakhsan y perlas de las pesquerías de Ceilán, y los mercaderes almanenaban fardos de seda, muselina y brocado de Bagdad, Yezd, Malabar y China. Ese año, los donceles de Rialto (galanes perfumados, pero, cada uno, al igual que el Antonio de Shakespeare, propietario de un barco que, en algún lugar del Levante, trataba de llegar a puerto) se codeaban con hombres de todas nacionalidades, escuchaban relatos narrados por viajeros de todos los países y al amanecer se deslizaban por los canales en góndolas (que no eran negras en ese entonces, pues estaban pintadas de colores y adornadas con colgaduras de seda) saludando a la mañana con canciones; y las damas pelirrojas de Venecia –a quienes siglos más tarde, el Ticiano tanto se complacía en reproducir- ascendían y descendían los peldaños de mármol de sus palacios llevando todos los brocados de Persia en sus espaldas y las manos pequeñitas suavizadas por todos los perfumes de Arabia. Fue ese año cuando Martino da Canale, escribiente de la aduana, comenzó a preocuparse -igual que Chaucer tiempo después- no tanto por sus transacciones como por escribir una crónica de Venecia en la agradable lengua francesa”.

9 de mayo de 2009

La buena leche

José Mª Senra Xulián (Foto escaneada)

Consuelo Fernández y su madre (Foto de J. Sellier, de La Coruña)

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Para mí a ese par de fotografías centenarias poco más hace falta añadir porque me dicen infinidad de cosas y además me las dicen todas a la vez, que es como realmente ocurre la mayor parte de las veces con las cosas. Todas juntas o si acaso como las capas de una cebolla. En esas fotos no se pueden distinguir los ojos verdes de mi abuela paterna, porque el sepia no permite captar esos matices, pero sí su claridad. Tampoco se puede ver el azul de los ojos de mi abuelo materno, pero si su valor y un punto desafiante como de mariscal prusiano. Era el pequeño de no sé cuantísimos hermanos y su madre era una nodriza de las mejores de la comarca.
He colgado en Picasa una fotografía de alguno de los “hermanos de leche” de mi abuelo. No sé cuál de los dos fue el que crió mi bisabuela Corona. Uno fue abogado y lo asesinaron durante la vil Guerra Civil de los cojones. Digo “asesinaron” porque la historia tiene toda la pinta de un ajuste de cuentas, como tantos hay en las guerras. Se llamaba Pepe, Pepe Miñones. El otro fue médico. Los Miñones abrieron la primera oficina bancaria de Corcubión (La Coruña). Mi abuelo iba por la casa de los Miñones como Pedro por la suya. Allí comía hasta tres platos y sobre todo los pasteles, y no precisamente por el orden canónico. A veces empezaba por los pasteles. Así que, bien mirado, la buena leche de Corona Xulián Valdomar fue correspondida con creces. O no, o no hay nada que pueda pagar una buena leche o que se pueda medir a una comida servida con cariño, sin interés. ¡Ay, los intereses! ¡Ay de los interesados!
Tenían las nodrizas gallegas, como las finlandesas, la fama de la mejor leche de Europa. Mi madre heredó esa buena leche y de hecho recuerda que cuando nos amamantó a mi hermano mayor y luego a mí, por la noche la leche calaba el colchón de lana, los bodoques, y llegaba al suelo como si estuviera en una novela de Gabriel García Márquez o de Isabel Allende. Se oían por aquel entonces anuncios urgentes en RNE dando aviso de desaparecidos, de gente que debía un alquiler y de alguna madre se le había cortado la leche, por si había alguna mujer lactando dispuesta a alimentar al bebé que no podía ser amamantado por la madre propia. Mi madre tenía tanta leche que hubiera podido alimentar a varios bebés sin problema, pero como tenía un comercio y debía atenderlo, todo lo más que podía hacer era –como en el caso de Mahoma cuando no puede ir a la montaña- ofrecer que fuera la montaña la que fuese hasta Mahoma. Es decir, que la madre a la que se le había cortado la leche hubiera tenido que llevarle a su bebé.
El contraste entre mi abuela y su madre (cuyo nombre desconozco) es tan acusado, que eso de por sí ya es muy sugerente y me llevaría varias entradas, empezando por las manos y el gesto protector hacia la niña pero sin pasarse. Tal vez se trataba de su primera comunión. Yo conocí a mi abuela cuando ya era vieja, pero seguía teniendo unos maravillosos ojos verdes que a veces se volvían grises o azules como el mar. Y ese tema, la vejez, es el que ahora me guía. El de la leche me hubiera llevado impepinablemente al asunto de la degradación del semen ibérico, puesto que según un estudio publicado en la revista Andrology, los espermatozoides de los españoles son escasos, de poca movilidad y de escaso vigor. Especialmente en determinadas regiones. Aquí no podemos entrar en pormenores, especialmente en plena Champions.
No puedo mencionar exhaustivamente el desmoronamiento de signos apocalípticos tan elementales como por ejemplo el de no reservar el uso del chándal para practicar ejercicio. Pero el uso del chándal para ir al supermercado es una costumbre que hasta se irá imponiendo de la misma manera que prácticamente hoy en día usamos la ropa propia de los militares y de las prostitutas que en tiempos pasados estaban reservadas para funciones muy específicas. Ya explicó el historiador Georges Duby, o alguno de sus discípulos, que en la Edad Media las bragas o culottes las usaban principalmente las limpiadoras de ventanas y las putas. La costumbre se extendió con el tiempo al “resto” de las mujeres, llegando a su máximo esplendor en mujeres de la talla de la de Beckam. En los dos sentidos de la palabra “talla”. Pero no podemos ir deteniéndonos a cada palabra porque no acabaríamos nunca. Tampoco quiero decir con todo esto que el uso del chándal para ir al supermercado va asociado a la degradación de los fluidos seminales. Más bien pretendo adentrarme en el topos clásico del paso del tiempo y de cómo cambian las cosas y hasta su valor.
Ya sé que nadie o casi nadie me va a creer, pero prometo por la salud de mi anciano canario que ayer oí hablar a dos niños que iban por la calle como yo misma pero en la otra dirección. Tendrían la edad de mi abuela en la foto que he colgado. Uno le dijo al otro: “Yo prefiero una puta, saben más”. El mes pasado también me vi sorprendida por un diálogo de dos niños aún más pequeños: “¿Dónde está el hijo de puta?”, decía uno, y el otro reponía “Está ahí dentro con el cabrón”. Un poquito más adelante había un tipo fumando un canuto y un niño de unos 4 años le decía: “Dame una calada”. El hombre le respondió paternalmente: “Si te portas bien”.

*

Estos días cambiaron la ruta del 185, que es un autobús o colectivo ni grande ni pequeño que hace un itinerario extrañísimo pero que me transporta en 10 minutos a mi trabajo. Hay unas obras en el alcantarillado de la calle Tajo y con tal “motivo” han eliminado 3 paradas del 185 y además han cambiado los coches por coches pequeños, los de apenas 20 plazas si llega. Odio esos coches porque son poco seguros, inestables e incómodos, de manera que estos días hago mi viaje en otra línea, la del 19, que hace una vuelta de 20 minutos pasando por el Carmelo y La Clota. No se me escapa el hecho de que la renovación del alcantarillado depende, como los autobuses, del Ayuntamiento y que el Ayuntamiento no da puntada sin hilo. Ayer a mi regreso del trabajo sí tomé el 185. Íbamos todas las trabajadoras del Hospital Vall d’Hebron que conseguimos irnos a las tres y que vamos a Horta. Y un señor con un pequeño en brazos. Lo que se llamaba un “cartillero" en los tiempos en que los pacientes iban con la “cartilla” de la Seguridad Social por delante, para hacer cualquier gestión. Le cedí el paso, cosa absurda porque aquello no tenía visos de mejorar su situación. Simplemente lo hice por amabilidad y porque advertí que era sudamericano y podría haberse sentido discriminado. Con el mismo gesto pero ligeramente modificado le dije al conductor: “Amigo, esto parece el furgón de las redadas”. Me contestó: “Esto es lo que hay”.
La ciudad está pensada para el consumo, para votar, para determinados negocios, para el terciarismo, para que haya de todo. Pero ya sabemos que las grandes ciudades pueden ser inhumanas. Por mucho Bicing y mucho pipicán y muchas rampitas que se pongan para los carritos de los discapacitados, de la compra o de los niños que aún no andan. Las ciudades son especialmente desalmadas no ya para los niños que ya andan, sino para los ancianos. Mi vida ha estado orientada por diferentes razones que ahora no son al caso más hacia los enfermos y los ancianos que hacia los pequeños. Pero no porque una cosa excluya otra. A pesar de todo, admito que sí he observado alguna vez que hay personas que dejan de cuidar de sus enfermos y de sus abuelos, con la excusa de que tienen que cuidar de sus hijos (y eso incluso cuando los hijos ya se afeitan y ya abortan). Hay viejos que están muy solos. Porque sus hijos y sus nietos no hacen por ir a verlos. Porque son sobrevivientes, porque con los años a veces se van perdiendo amigos (en vez de ganarlos), porque tienen achaques y no oyen bien o no ven bien o simplemente no pueden andar entre cascotes de obras y bicings. Limpiar la caca de un bebé hace hasta gracia, es como una prueba fehaciente de lo bien que lo estamos alimentando, un trofeo, pero hay poca gente a quien le haga gracia limpiar la caca o el pipi de un enfermo.
La medicina antigua nos hablaba de otros fluidos y de su dominancia en las personas de tipología biliosa, flemática, sanguínea. Servidora sería más bien de naturaleza sanguínea, lo que traducido a las fisiologías china o ayurvédica se diría una combinación de agua y fuego. A veces soy agua caliente, a veces circula por mis venas tinta roja como la tinta “Amour” de Montblanc, que huele a vino trasnochado o a rosas marchitas. A veces de pura alegría caen por mi cara lágrimas ardientes, a veces me fundo en la multitud, otras me sulfuro y me gustaría evaporarme e irme al cielo inmenso libre de charters y low costs y atronar. Turismo de mierda. Lo que nunca cambiará en mí es que deje de lado a mis viejos.

Track de regalo: Rúas medievais no 2009 (de Beatriz Ínsua Gómez), sobre los accesos a las aldeas de Finisterre/Fisterra por carreteras impracticables.

8 de mayo de 2009

Rosas de mayo

Valeriana

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Maio longo, maio longo
Todo cuberto de rosas
Para alguns télas de morte
Para outros télas de boda
Rosalía de Castro

El 17 de mayo de 1963 se empezó a celebrar el Dia das Letras Galegas para conmemorar la publicación en 1863, en La Habana (Cuba), del primer ejemplar de los Cantares Gallegos, de Rosalía de Castro, que representa el inicio del Rexurdimento tras los llamados Séculos Escuros. Rosalía de Castro llevó el gallego a la literatura culta, de donde nunca tendría porqué haber salido, llevó la saudade del pueblo portugués y el pueblo gallego al sitio que se merece –entre la tortilla de patatas y Shakespeare, otras dos maravillas, - y sobre todo devolvió a los campesinos, a los emigrantes y a las clases más modestas la dignidad de poder estar en la poesía y no como comparsas de otros personajes. De hecho, los Cantares son glosas al cancionero tradicional y la fusión fue tal que al poco tiempo Los Que Cantan no podían distinguir qué pertenecía a Rosalía de Castro y qué pertenecía a la tradición. La poeta acogió en sus versos, como hizo Emily Dickinson, también a las criaturas de la naturaleza que no eran precisamente las más clásicas en la lírica. Que yo recuerde no hay caballos en Rosalía (sí en la Dickinson), pero sí hay ranas, vacas, corderos, algunos insectos, palomas, etc. La flora y la fauna de las dos poetas estoy más que segura de que debe de estar estudiadísima y censada, yo sólo pretendo hacer aquí un pequeño homenaje.
En los años 90 la artemisa obtuvo su reconocimiento. No me refiero a Artemisa, la hermana gemela de Apolo, no. Me refiero a la planta. Se utilizaba en la medicina china desde tiempo inmemorial y finalmente fue aceptada en la medicina occidental para el tratamiento de la malaria, ese mal que devasta a los continentes y subcontinentes empobrecidos. Ese reconocimiento lo aprovecharon los médicos chinos para advertir cómo están extinguiéndose en la Tierra una barbaridad de plantas medicinales, algunas de las cuales son insubstituibles e importantísimas.
Estos días atrás, a causa de la tiroiditis y mis “picos hormonales” a horas intempestivas, he dormido hora sí hora no. Probé con el diazepam, y nada. Primero con medio (partía una pastilla de 5 mg y el resto se lo echaba a los perros incestuosos que hay en el patio de mi casa). Después probé 5 mg. Nada. Incluso probé 7,5 mg (partía una de las pastillas de 5 mg y el resto se lo echaba a los perros incestuosos, etc.) Ayer me comentó una compañera de trabajo "hipertiroidista" desde hace años que ella tomaba 2 comprimidos de raíz de valeriana antes de irse a dormir y que le iban muy bien. Que se lo había dicho su médico. Probé esta noche pasada y dormí plácidamente. Además me he pasado la noche soñando con rosas rojas, como si estuviera en el jardín de los Franciscanos de Santiago de Compostela, en el que hay miles de rosales alrededor del muro que cierra el monasterio. Y hasta las podía oler.
Se dice que fue en Roma donde se inventaron las macetas o tiestos y no me extraña, a la vista de los libros que he leído donde se explica cómo se vivía en el ónfalo del imperio. No me refiero a los tiestos de los peristilos o patios interiores patricios, sino a los que ponían los plebeyos en los alféizares de sus ventanucos, para tener alguna flor.
Propongo un post abierto, que cada cual acabe la entrada enciclopédica actual como prefiera, con la extinción total de la humanidad o con la extinción total de los animales y la naturaleza toda, o con la extinción total del mundo mundial, o con más rosas.

5 de mayo de 2009

Los limones salvajes del Caribe

Foto: Sara Ramo
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En la enciclopedia ya hemos tratado en diversas ocasiones temas relativos a la arquitectura y a la decoración en general. Sobre decoración recuerdo el post acerca de los balcones y las terrazas de Barcelona y aunque la idea era ir tratando una por una las diferentes piezas de un piso y de una casa vieja o nueva, “antigua, rara o curiosa” (como se dice de los libros), la verdad es que han ido surgiendo otros temas perentorios por su actualidad o por su atractivo o simplemente porque así lo he decidido yo, que para algo mi blog es mío. Que conste que muchas veces los comentarios consiguen no solo mejorar las entradas del corpus encyclopaedicus sino que me inspiran otras entradas y es un nunca acabar, que es lo que tiene que ser una enciclopedia por lo demás. Hace poco se colgó la imagen del despacho de Víctor García de la Concha en la Real Academia de la Lengua Española y hace un tiempo la del escritorio de Dostoievski y la habitación de Emily Dickinson. Con motivo del confinamiento de la poeta, se trató del tema de los y las hikikomori(s) del Japón, que viven aislados en las cocinas de sus casas o en el baño. También por asociación libre conecté el Castillo del conde Drácula y el pazo de Meirás y establecí el parentesco del castillo de la Bella Durmiente y el de la Cenicienta y del logo de Walt Disney, con el Castillo de Neuschwanstein, más conocido como el Castillo de Luis II de Baviera, el primo de Sissí. En *ALFB también se ha tratado el lujo (el Hotel de Dubai, de 7 estrellas) , la recuperación de Can Mariner (¿1050?) como biblioteca de mi barrio (Horta), las Ramblas de Barcelona y la astracanada que están haciendo con la Sagrada Familia de Antoni Gaudí.

Hemos hablado de la hermosa catedral de Lisboa con los ábsides al aire, como el esqueleto de un brontosaurio; hemos hablado de las iglesias sumergidas bajo los pantanos y hasta del Hermitage, pero ¡oh! ¿cómo pude haber pasado por alto o de largo la multinacional Ikea? Puedo prometer por la obra completa de Johann Sebastian Bach, sobre el Guinness de los Récords, por el Cancionero Tradicional y la Enciclopedia Espasa, hasta puedo prometer sobre la Constitución Española y mi álbum de “Vida y Color” que yo sólo he ido una vez a Ikea. Y no volveré ni harta de vino. Compré una lámina con un gato que me costó 2 euros, porque tenía la medida exacta de un marco dorado rococó que encontré cabe un container de los desperdicios no clasificados. Prometo por la salud de mi canario que no he comprado nada más a Ikea, de Ikea ni con Ikea ni nada de nada de Ikea. He visto con bochorno como algunas personas de mi entorno han redecorado su vida –forma eufemística de decir que han “rehecho” su vida- tras un divorcio o cualquiera de esas chungueces, y que lo han hecho por Ikea. Se casarán por la Iglesia o por los juzgados, pero muchos acaban separándose o divorciándose por Ikea. A un amigo el montaje de su nueva casa y el principio de una nueva relación se le juntó con unos exámenes de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) –por una ingeniería a distancia- y la convocatoria pública de su plaza de cardiólogo, con lo cual pasó una temporada bastante alterado y al borde del ataque de nervios. Compró todos los muebles en Ikea y se los llevaron a su casa, pero los montó él, con lo cual se convirtió en un experto pero desaprovechado montador de muebles. Es decir, sus conocimientos no han podido ser rentabilizados más allá de su propio piso. Los montajes de Ikea son tan trepidantes que no sé si yo podría vivir en un decorado así, que más bien parece un atrezzo, una triste trastienda de un bazar chino o una instalación de una exposición contemporánea. Un psicodrama. Me doy cuenta de que yo estoy en el extremo opuesto. Por poner un ejemplo, hasta que no encontré la lámpara del comedor que me gustó de veras, habían pasado cosa de 10 años. Sólo diré que el modelo se llamó "ovni". Después tardé cosa de un año en colgarla, hasta que vinieron los de Hijos de A. Español, S.L. para hacerme la batida anual de arreglillos de desperfectos y el mantenimiento de las instalaciones. De hecho, excepto lo verdaderamente imprescindible (la cama, la nevera y la lavadora), todo me lo fui comprando conforme me lo iba encontrando. Es lo mismo que hago con mi vestuario y los regalos. Cuando veía algo que me gustaba me lo compraba, como por ejemplo mi maravilloso baúl de raíz de cerezo. Supongo que entre mi caso de casa y montar un “hogar” (¿?) en 9 días en plan concurso de Telecinco habrá un término medio.

El tema del baño es uno de los más fascinantes entre las piezas de cada casa. Y lo que lo hace atractivo es que cuando vamos a casa de alguien es el baño o excusado el lugar en el que podemos mirar sin ser advertidos, sin que nadie sorprenda nuestra curiosidad o interés. De hecho, en el cine es una escena clásica que alguien incluso fisgue en los armarios del aseo de la casa en que está invitado. Y esto sirve para las películas de suspense y para las comedias, para los melodramas y hasta para las películas de arte y ensayo o de romanos.

Aunque no tiene mucha relación con lo dicho hasta aquí, el otro día me tuve que reír hasta que casi se me sale el desayuno y hasta la primera papilla porque comentaban en una emisora, Onda Cero, que habían descubierto una marca de dildos o “consoladores” que se podían poner tranquilamente en el lavavajillas. Los de la emisora se imaginaban la escena del niño recogiendo el electrodoméstico y con el dildo en alto preguntando “¿Dónde va esto?”. En fin, yo creo que el dildo no puede ir donde los tenedores (a no ser cuando lo ponen para lavar) o donde los mandos a distancia, pero es raro que la gente que los usa los tenga a la vista excepto la artista aquella del “pornoterrorismo”, cuya web me niego a enlazar, la cual –en otra emisora, RNE3- justificaba que lo que ella propone no se llama “pornoactivismo” puesto que no quiere resultar panfletaria. La “pornoterrorista” maneja en sus espectáculos una gran variedad de andróminas y casquería en general que no dejan ni una pizca de espacio a la imaginación, y no porque su creatividad sea desbordante, es que simplemente no hay erotismo alguno.

Yo no suelo ir a ningún baño que no sea el mío, porque adolezco de lo que se suele llamar “un culito vergonzoso”, pero cuando no me ha quedado otro remedio lo que he visto ha resultado ser de lo más anodino. En realidad, lo único remarcable es la cantidad de potingues que la gente tiene en sus aseos al límite de caducar y que claramente se han usado o poco o nada. Por lo demás hay algún WC con revistero o una pequeña biblioteca o bibliotiquín (fusión de "botiquín" y biblioteca), y todo lo más habría que referirse a cómo cuelga el papel higiénico (si hacia adentro o por la parte de afuera). Ese tema suscitó una larga polémica en las Cartas al Director de “El País” a finales de los ochenta, polémica que sólo fue relevada por la de con qué ropa combinaban los calcetines de cuadros escoceses. Eran otros tiempos. Ahora servidora ya nada más vibra ante la sección de necrológicas del ABC (*), donde se mantiene intacto el espíritu de la esquela detallada y de una prosapia intemporal. No sólo se ponen los títulos nobiliarios, que los hay, sino también las medallas, los nombres completos de las viudas, todo. Todos los demás reflejos de la sufrida sociedad civil no tamizada por la mano pringada del cuarto poder son irrelevantes. Ya no son interesantes ni los anuncios de contactos o cartomancia, ni las demandas ni las ofertas de empleo, ni todo aquello que era el lugar donde discurría lo que más me gusta de la prensa.

¿Qué fueron de aquellas polémicas sobre cómo debía caer el rollo de papel higiénico del inodoro? En mi casa es acolchado, cae por delante y siguiendo siempre la línea del rasgado, pero sé que hay otras posibilidades. Creo que la única excentricidad de mi baño es que tengo un despertador y un pedacito de papel de lija alemán de grano 2000, que uso para pulirme el borde de las uñas. Ese papel de lija lo suelen usar los concertistas de guitarra puesto que cualquier irregularidad en el filo de las uñas (sobre todo las de la mano derecha del diestro) puede dar lugar a un chirrido insalvable y abochornante.

Una vez descubrí en casa de una amiga una botella de Chanel 5 de un tamaño inverosímil, enorme, como de a litro, pero –aparte de eso- no me he encontrado por ahí con ninguna rareza más digna de ser considerada o admirada. En todo caso habría que lamentar el uso de los ambientadores de limones salvajes del Caribe o de áloe vera o de lavanda del pueblo aquel donde Carolina de Mónaco pasó la viudedad, Saint-Rémy-en-Provence. Hay algunos que son de broncoespasmo. Y si acaso habría que levantar acta de aquellos tiempos en que no sé si fue a causa del falso síndrome tóxico por la colza o de que simplemente se fulminó la venta de aceite a granel, o de las dos cosas a la vez, en que algunas personas acopiaron y acapararon en sus bañeras litros de aceite. Ese aceite se les fue colando por el sumidero como oro líquido y “si te he visto, no me acuerdo”. Luego hay gente que usa la Coca-cola de desatascador, pero no hay mucho más que añadir.

En general no me fío de los hombres que se pasan en el baño más tiempo que yo, y me refiero al tiempo real empleado en la higiene o embellecimiento y no al que se emplea en leer, etcétera. Gandhi el Mahatma, que no era ni metrosexual ni retrosexual sino todo lo contrario, explica en su Autobiografía que dedicaba 10 minutos de abluciones a su higiene corporal más 20 minutos a la de la boca (cepillado de dientes, masaje de encías y raspado de lengua). Yo, si algún día escribiera una autobiografía le dedicaría un capítulo a la higiene y el cuidado de los pies.

(*)
A título informativo orientativo acabo de consultar las tarifas de Serveis Funeraris de Barcelona para las esquelas de los diarios y para 2009 son las que siguen:

ABC-Cataluña
Laborales – 201x110 mm.: 450 €
Laborales – 201x148 mm.: 900 €
ABC-Nacional
Laborables – 110x98 mm.: 1.100 €
Laborables – 148x98 mm.: 1.900 €
AVUI
2 módulos x 2 columnas: 250 €
2 módulos x 3 columnas: 400 €
3 módulos x 2 columnas: 400 €
3 módulos x 3 columnas: 600 €
Aniversario formato 2x2: 200 €
EL MUNDO –Cataluña
Laborables – 1 módulo de 37x47 mm.: 80 €
Laborables – 2 módulo de 37x47 mm.: 160 €
Laborables – 3 módulo de 37x47 mm.: 240 €
EL PAÍS- Cataluña
Laborables – 2 módulos de 87x46 mm.: 300 €
Laborables – 4 módulos de 87x97 mm.: 600 €
EL PAÍS-Nacional
Laborables – 1 módulo de 40x46 mm.: 700 €
Laborables – 2 módulos de 87x46 mm.: 1.400 €
EL PERIÓDICO
Modelo D – 2x2 (110x60 mm.) : 600 €
Modelo E – 3x2 (167x60 mm.): 900 €
LA VANGUARDIA
Necrológicas: 420 €
Recuadros: 1.350 €
3 columnas x 80 mm.: 2.700 €
Con fotografía: 300 €

4 de mayo de 2009

Bocetos

Boceto de las vacaciones de Navidad (Dibujo: Aaoiue)


Tengo un cuadernito donde apoyo mi memoria o mis propósitos y anoto lo que tengo que hacer. En diciembre dibujé el salón de la casa de mi madre. Ahí se nos ve viendo la TV, después de comer, con Trini en su jaula, haciendo vida familiar. Pensé en "pasarlo a limpio" pero creo que así es inmejorable y que es cierto que a veces "lo mejor es enemigo de lo bueno". También es cierto que cada vez gasto menos papel. Es de mi libreta de mano, se ajusta al hueco de la mano como si fuera el cuadernito de Sherlock Holmes.
Esta imagen también sirve para la colección que inicié en el post 1.836.500 personas, de listas de la compra, puesto que se pueden distinguir tachada las palabras "Camôes", "Farmacia", "Reme", "Paseos por Roma" y otra palabra que soy incapaz de identificar o recordar. Cada vez me gusta más la basura, lo indemostrable y lo efímero.

3 de mayo de 2009

"Dar mucho, pedir poco"


Leo en el blog de Luisa Cuerda El día de la madre, donde nos recuerda aquella frase de la Medalla de la Madre, “dar mucho, pedir poco”, que era complementaria a la Medalla del Amor y su frase “Hoy más que ayer pero menos que mañana”, otro experimento comercial que luego se ha visto barrido por otras campañas comerciales de cruces coptas, malas budistas de sándalo o pedrería, cristales de cuarzo imperforados, ositos de Tous, llamadores de ángeles y otras zarandajas variadas.

La frase “dar mucho, pedir poco” se las trae. Son frases ante las cuales se nos puede suscitar –como ante el slogan de Obama “We can”- la pregunta “¿qué?”. “Dar mucho, pedir poco” es como firmar un contrato en blanco, mientras que “hoy más que ayer pero menos que mañana” es como un cheque en blanco. Sobre todo ahora que más bien se va hacia los contratos prematrimoniales. Y que conste además que no estoy haciendo broma con la negritud del presidente Obama, aunque yo no lo veo tan negro como lo es su propia esposa. Ante la declaración de principios del presidente de Estados Unidos no se puede decir nada desfavorable. Tampoco puede llevar a una polémica tal como la que hay sobre la verdadera naturaleza de nuestro presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, de si es tonto o si es malo, o si es las dos cosas o ninguna de las dos cosas, incógnita que ni siquiera Sarkozi ha conseguido despejar. De hecho no ha hecho más que afianzarla.

He querido colgar la foto de Eugene Smith de 1972 sobre los envenenamientos por mercurio en Minamata (Japón). De Eugene Smith *ALFB ya había incorporado la foto de 1946 de sus hijos al final de la guerra mundial. Lo verdaderamente impresionante de la foto de Smith es el amor, no tanto las deformidades congénitas de Tomoko, su hija. Si las personas humanas fuéramos capaces de amar absolutamente a todo el mundo con la misma calma, presencia de ánimo, atención y aceptación con la que la señora de la foto lava a su hija, este mundo sería la leche. Pero no es así. Si incluso lo que llamamos “amor” y lo que llena las bocas de tantas gentes empieza a darme hasta como miedo y abiertamente yuyu.

Espero que la fotografía no hiera la sensibilidad de nadie, puesto que no es mi intención ni mucho menos. De hecho, este tipo de imágenes pueden ser recibidas con mucha incomprensión o caer en malas manos. Recuerdo por ejemplo el premio Pulitzer de 1994. Es una foto con niña famélica y buitre de Kevin Carter cuya "verdadera historia" es relatada por J.M. Arenzana y L. Davilla (*). Kevin Carter, que era un sudafricano blanco, se suicidó meses después de recibir el premio y se creó la leyenda de que se había suicidado por sentirse culpable por no haber atendido a la niña. En realidad la niña estaba haciendo caca en el lugar donde en su poblado solían hacerlo y donde los buitres iban a intentar hacer un break o "tapita"; en realidad parece que Carter lo único que hizo fue esperar que el buitre entrara en el ángulo adecuado. Según Arenzana y Davilla, Carter ya estaba mal antes de hacer la famosa fotografía y era un toxicómano.

Éste caso ilustra una vez más mi teoría de que hay quien tiene la habilidad de volver peor lo que ya de por sí era malo. Otro ejemplo más cercano fue el del primer ministro italiano Berlusconi diciendo poco más o menos a las víctimas del terremoto de L’Aquila que se habían quedado sin sus casas que se lo tomaran como un fin de semana de acampada.

Ayer quise ver "El hijo de la novia" o “El novio de la novia” (Juan José Campanella, 2000) en mi nuevo lectorcito de DVD, pero me di cuenta enseguida de que no podía oírla bien. Tendré que verla en mi ordenador. Como no podía ver la película dediqué bastante tiempo a perderlo y a buscar en mis evangelios una frase que perdí hace tiempo, como si estuviera en un libro de arena, y que espero encontrar pronto. No la encontré ayer. A cambio encontré otras. Por ejemplo aquella del Evangelio de San Lucas, 6 que dice: “[32] Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los malos aman a quienes los aman. [33] Y si hacéis bien a quienes os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores obran así. [34] Y si prestáis algo a quienes os lo pueden devolver, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores para recibir de ellos igual trato. [35] Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; entonces vuestra recompensa”, etcétera.

Quiero añadir simplemente que así como he conocido –como he dicho- gente que es capaz de empeorar lo que ya de por sí era malo, también he conocido animales, mujeres, hombres y niños capaces de mejorar la convivencia de los demás. He visto que lo hacen por su ejemplo, por su claridad, por su presencia, por sus palabras y hasta por su mero recuerdo. Las cosas como son.

(*) “Cuando Carter y Silva llegaron a Ayod, entre infectos pantanales, a unos mil kilómetros del lugar civilizado más cercano, el poblado funcionaba como feed-center, un centro de alimentación de la ONU. Unas 15.000 personas exhaustas que huían de los combates, con grave desnutrición y enfermedades como la malaria, el kala azar (leishmaniasis) o el gusano de Guinea, se concentraban allí y aquello era un verdadero festival de ayuda humanitaria. Silva y Carter, cada uno por su lado, hicieron fotos toda la mañana de aquel espanto. Cuando se reencontraron, Carter le describió la escena y se sentó a llorar: esperó 20 minutos a que el buitre entrase en plano, hizo la foto, espantó al bicho (o no, qué más da) y se marchó.
Durante el año siguiente, Carter se vio alanceado con dilemas y acusaciones obtusas, cuando no estúpidas, de quienes jamás han pisado un escenario semejante, incapaces de imaginarse una realidad tan atroz como la del sur de Sudán, pero que parecían hacerse cargo del vértigo terrible que expresaba su foto. Un insensato llegó a escribir: «El hombre que ha ajustado su lente para captar esa foto es otro predador, otro buitre en la escena». Y yo afirmo: difícil ser más imbécil.
Carter acudió a toda clase de foros para ofrecer su versión de lo sucedido, pero para entonces su vida era un completo desastre. Muchos años antes había intentado suicidarse, fumaba White Pipe, una mezcla de marihuana, mandrax y barbitúricos, tenía graves problemas familiares y una personalidad desordenada, perdía sus carretes de fotos en aviones y aeropuertos, arrastraba depresiones, llevaba una vida caótica y tenía acumuladas experiencias trágicas como para colapsar las consultas de varios psicoanalistas.
Por si fuera poco, el 18 de abril de 1994, Carter dejó a su amigo Oosterbroek y demás bang-bang de guardia en un suburbio de Johanesburgo y se marchó a conceder una entrevista a un colega, pues seis días antes le habían comunicado la concesión del Pulitzer por la foto de la niña y el buitre. En la radio del coche escuchó que Oosterbroek y Marinovich habían sido heridos en una refriega nada más irse él. Voló hacia el hospital, pero Oosterbroek había fallecido. Las preguntas estúpidas siguieron. Y los imbéciles, como carroñeros, haciendo de las suyas.
En fin, ¿qué otra cosa pudo haber hecho Carter por la niña? ¿Espantar al buitre? Al parecer, lo hizo, aunque los buitres (los hay a montones) habrían vuelto de todos modos. ¿Llevarla consigo? Bien, ¿adónde?, porque parece que nuestra conciencia acomplejada pretende imaginar que esa criatura yace en un páramo hacia ninguna parte. No es cierto. Esa criatura, reventada por el hambre y por las diarreas, que a los niños allí les desvencija el ano y les hace colgar una tripa larga pierna abajo, está a unos 20 metros de la puerta del poblado, junto a la empalizada de paja que rodea el feed-center y rodeada de gente que deambula a su alrededor. Nadie la ha llevado hasta allí. Simplemente, esa niña se ha sentado a defecar. Sí, maldita sea, es el estercolero de la tribu, donde todos los suyos, de generación en generación, acuden a realizar sus deposiciones. Son gente educada, al fin y al cabo, con sus normas cívicas, que no permiten que uno haga de vientre en cualquier lado. ¿Será preciso decirlo en plata? ¡Esa niña ha ido allí a cagar! Y el buitre, esa bestia cobarde que parece tan atenta, no hace sino esperar a que la niña le regale su magra ración de carroña cotidiana, como también sucede con la criatura que retrató Davilla en idéntica actitud en ese lugar demoníaco y escatológico.
No, Carter no se suicidó por un remordimiento de esa clase. Se limitó a recortar un trozo de paisaje para servírnoslo a domicilio. La expresividad fue su gran logro, pues la foto ejerce de metáfora certera de una realidad trágica y atroz de una guerra olvidada. No es ningún montaje: sucedió así y Carter sólo nos troceó y nos regaló el significante; el significado lo pusimos nosotros, espectadores occidentales, atormentados por nuestra sucia conciencia y acosados por los problemas de obesidad extensiva desde la tierna infancia. Carter no era otro predador ni el ejecutor de la niña, no, sino su único redentor. La redimió y esparció la culpa al mundo, para que volviésemos los ojos por un segundo hacia la tragedia de Sudán y ayudásemos a esas criaturas a llevar su cruz olvidada. Carter no logró salvarla, pero es que eso ya (a unos más que a otros, desde luego) nos correspondería a todos.”

2 de mayo de 2009

"Ella quería ser libre"

Mª del Mar Bonet y Lautaro Rosas

*

Teuladins de la plaça de Santa Eulari
adéu, adéu, adéu
me'n vaig i no sé quan podré tornar a l'illa.
He estimat molt una illa
ella volia ser lliure i no es volia casar
alegre i graciosa com una palmera.
El moribund us prega encara amb un fil de veu
parleu-me de les illesés de debò que Eivissa s'ha casat?
Totes les illes de la mar
s'agafen de la mà i canten i ballen
ara que ets lliure, oh! Cuba.
Illes de cap al tard...
com us enyoro llimes i taronges
volaven les parres.
Menorca la bella
damunt Maó la lluna
i el sol dorm a Ciutadella.
Anit vaig somiarque em naixia una illa
uns homes la trossejaven
ai! Dragonera petita.
(Vicent Andrés Estellés - Maria del Mar Bonet)

30 de abril de 2009

Fenotipo

*
Meditando sobre los comentarios de la buena de Ana ante las fotos ochenteras que colgué días atrás iríamos a parar al famoso fenotipo: que si tenemos cara de españolas, que si tenemos cara de argentinas, que si tenemos cara de italianas. Yo en realidad tengo un cierto parecido a Rachel Griffiths en "Muriel’s Wedding" (P.J. Hogan, 1994) en su papel como Rhonda, la que acaba parapléjica. Después ella se ha estandarizado y parece una artista de cine estupenda más, con una belleza estereotipada de Barbie progre, mientras que yo cada vez me voy pareciendo más a Dolores Vázquez, la exculpada del caso Rocío Wanninkhof, sobreseído hace cosa de 4 años. Dolores Vázquez procede de Betanzos (La Coruña) y allí todas las mujeres se parecen bastante a las hermanas de mi padre, betanceiras, que a su vez son o eran más guapas que yo, especialmente mi tía Raquel, mi tía Nieves y mi tía Consuelo (“Lito”). La más imponente era mi tía Lito, que estaba entre Dolores Vázquez y Claudia Cardinale, pero mi tía Nieves tenía mucha clase (estaba entre Grace Kelly y Jackie Onassis o Jackie Kennedy) y mi tía Raquel era como de otro planeta, estaba entre Ava Gardner y Jar Jar Binks. Cuando conducía su Seat 850 color café con leche se parecía más a Jar Jar Binks. Aunque siempre se suele subrayar el sentido del honor de este personaje de “La guerra de las galaxias” (George Lucas, 1977-2005), además de sus rasgos de anfibio, lo que me resulta más fascinante es su manera de hablar. De hecho es lo único que me atrajo y entusiasmó de la doble trilogía, ya que a mí el futuro y la ciencia ficción no es que me vuelvan loca. Lo que me vuelve loca son otras cosas que pasan por ahí, y también las que no pasan.
Esto del fenotipo, para ir situando el tema mínimamente, a mí lo que me sugiere es por ejemplo una serie de conclusiones de lo que yo he extraído por ejemplo de mi trato con los alemanes, los holandeses, los ingleses, los italianos y, en menor medida, con los franceses y los portugueses. Especialmente en lo que se refiere a las transacciones, a las facturas y a soltar la guita o, para entendernos, el dinero contante y sonante. Esas conclusiones las guardo para mí, puesto que la experiencia es algo que rara vez se puede trasferir. Sin embargo diré que en materia de “negocios” con quien yo he trabajado como desigual más a gusto es con los alemanes.
También he ido extrayendo conclusiones de mi trato en diferentes ámbitos vitales con los pueblos de España y con los de otros lugares del mundo. Lo único a destacar de mi posible aportación al ¿“fenoma”? (por contraposición al “genoma”) sería que puedo identificar el origen de una persona por la forma de sus orejas, con más probabilidad de acierto cuanto más me acerco al radio que me circunda. Las que se me dan más bien son las de Jaén, no sé por qué. Puedo identificar hermanos por las orejas, aunque no se parezcan en nada más, y tengo una memoria remarcable para los pabellos auriculares que alguna vez he visto. Por ejemplo, hace dos años identifiqué a un compañero de parvulitos de espaldas, en el autobús (línea 45), por las orejas. Estuvo en mi curso desde mis 3 años hasta como mucho los 9 o así y se llamaba Alfaro de apellido.
El hecho de que las huellas de las orejas hayan sido pruebas periciales en procesos de robo, y de que incluso se hable de rasgos patológicos que pueden predecir conductas criminales, hay que tomárselo con cautela. Estoy pensando en las enormes orejas de Cayetano Santos Godino, el Petiso Orejudo, que igual la buena de Ana conoce pero sólo porque nació en Buenos Aires, ya que ni siquiera está vivo y era un asesino en serie terrible. Otro rasgo estudiado es el tubérculo de Darwin, una protuberancia que algunas personas (con mayor frecuencia los hombres) tienen en una oreja o hasta en las dos. Está en los macacos por sistema y por eso Darwin la propuso como uno de los rasgos que nos emparentan a los primates. Que las personas que poseen el tubérculo vestigial puedan ser señaladas como eslabones perdidos, no me lo acabo de creer. Sin embargo, no deja de ser un dato a tener en cuenta. En algunos casos no se ve a simple vista pero al tacto sí que se nota porque puede estar replegado en el borde de la oreja. Esto de distinguir una oreja en pico (tipo Star Trek) de una oreja con tuberculum darwinii, como en los sexadores de pollos (también llamados “especialistas en sexaje avícola”), es cuestión de práctica e interés.
Ya que sacamos el tema de los pollos, no podemos pasar por alto el parecido de algunas personas con sus mascotas, el parecido de las personas que viven juntas e incluso el de las personas que se aborrecen. También es interesante el parecido del cerdo con la especie humana. Precisamente, para hacer un post redondo –que no rotundo- o en estructura de anillo, hay que recordar que en el escudo de los Andrade, casa grande de Betanzos, que fue capital del antiguo Reino de Galicia, se destacaba un enorme puerco. Se decía en La Coruña, antes de las elecciones autonómicas últimas, “estamos de los suevos hasta los huevos”, y es que los nacionalistas del tripartito se pusieron más que pesados con la monarquía sueva (procedente de los bárbaros del norte, al fin y al cabo) pero yo me refiero a un periodo histórico posterior y mucho más esplendoroso y documentado. Aún se respira en Betanzos, el pueblo de mi padre, el desdén digno, incrédulo y burlón de la corte desmantelada y exiliada, de la misma manera que en Portugal queda algo del imperio que fue.

Tracks de regalo:
a) Mi orgullo, mi desdén digno, incrédulo, burlón, fenotípico bergantiñano no me sirve para nada ante mi sorpresa e indignación por el canon digital de copia privada de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) cuando se aplica a los holter, unos aparatitos que sirven para recoger a lo largo de un día (por ejemplo) el registro electrocardiográfico de una persona sin otro fin que el de monitorizar su actividad cardiaca. Todo sea para poder sufragar las películas y los libros y los cuadros de “los de la ceja” (^ ^) y sus socios. Por cierto, qué curioso que esas cejas apostróficas de Zapatero también se dieran en Touriño (el expresidente de la Xunta de Galicia) y en Ibarretxe (el expresidente del Gobierno Vasco). De hecho, hasta Sarkozy tiene un cierto parecido con José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Qué nos está pasando?
b) Foto en Picasa (agosto de 2008)